José Ignacio Fernández dirige desde hace años Grupos de Crecimento, Talleres especializados y Retiros, e imparte algunas conferencias. Su enfoque es integrador, síntesis de distintas fuentes. Los participantes destacan su discernimiento, su cosmovisión, y el don para comunicar y facilitar procesos grupales. 

Su formación ha sido multidisciplinar y transversal lo que ha facilitado una perspectiva más amplia e integradora de la realidad humana. La formación más profunda ha sido su búsqueda y experiencia vital en grupos y caminos diversos. Las actividades realizadas con grupos le han proporcionado perspectiva y capacidad de aplicación práctica.

  • Profesor de Meditación y Yoga (ESD).
  • Terapeuta Gestalt (AETG) y transpersonal. Miembro de la Asociación de Tereapia Gestalt
  • Formado en Facilitación Grupal (IIFACE). 
  • Diplomado como experto en Desarrollo Transpersonal (EEDT). 
  • Certificado en Coaching Integral (ECOI). 
  • Diplomado en Psicología Arquetípica (CPA Dip. Regents College Londres-L.Greene Phd). 
  • Estudió y experimentó adicionalmente el Eneagrama, Enfoque Sistémico B. Hellinger, Advaita, Transgeneracional, Sabiduría de tradiciones ancestrales, Tantra integrativo, UCDM, Psicodrama, etc. 
  • Licenciado en Ciencias por la Universidad de Cantabria (UC). Master por CEREM.

Para comprender se necesita conocer con experiencia real. Cuando me preguntan la profesión, una palabra serviría para salir al paso, pero términos como terapeuta o profesor de yoga, son a menudo limitados. Una opción es usar algo más neutro: “facilitador”. Aunque también podríamos describirlo como “Alquimia grupal”. Otras palabras también apuntan: educador o pedagogo de la conciencia. 

En la Alquimia se produce una transformación de lo denso en lo sutil. En las personas esto implica ayudar a activar el potencial de alguien que se percibe incompleto. Después de años de trabajo con personas tanto individualmente como en grupos, he centrado mi actividad en los grupos. Esto no resta valor al trabajo individual, que es un complemento excelente. Realizar un proceso paralelo individual/grupal es muy valioso. Los grupos reflejan la realidad de la vida, la existencia de los otros, las relaciones, la familia… Hay un paralelismo con el proceso alquímico. 

En el grupo hay un conjunto de ingredientes potenciadores de la transformación. El grupo aporta más que la suma de sus partes. La energía grupal impulsa y moviliza enormemente. Los otros no son ajenos a nosotros como tendemos a creer. En un grupo diverso de “desconocidos” fuera de su zona de comfort, existe una oportunidad de descubrimiento.

Sucede en las dos actividades que realizo desde hace ya 15 años: El grupo de crecimiento o talleres especializados, más dinámicos o relacionales, y los retiros  más impersonales o silenciosos. En ambos formatos los asistentes llegan a menudo sin conocer a nadie, con su prima materia, equipaje de dificultades, miedos o desconfianza, y algún prejuicio.. Si existe disposición el proceso se inicia y aquella densidad inicial va transformándose. Este fenómeno alquímico se da en ambos contextos, que no son incompatibles, sino muy complementarios. 

La facilitación grupal o alquimia de grupos es una técnica y a la vez un arte delicado. Es un honor y también una profunda responsabilidad ejercerla. Requiere de dones como tantas artes. Entre otros, capacidad de organización, de optimizar ritmos y contenidos, de saber dar prioridad a lo importante y poner límites a lo superfluo, de observación profunda de la energía o emergente grupal, etc. Se necesita también de conocimiento y aprendizaje a través de la experiencia real: haber pasado por grupos de este tipo durante años. Pero sobre todo de calidad de presencia.

Por mi experiencia personal y profesional os animo a participar en este tipo de actividades. Siempre he observado que en general cuesta confiar y dar el paso o los inicios, y sin embargo, luego viene la evolución y sincero agradecimiento de quienes lo realizan. Su participación les sirve a ellos y a los demás. Sirve al cambio que deseamos para este mundo, que pasa primero por lo propio. Ineludible el encuentro esencial.

Autor del artículo: José Ignacio Fernández