Alquimia de Grupos

Artículo en ARTICULOS JIF, Blog por publicado el 15 enero, 2013 1 Comentario

Comentaban mis padres que no saben qué decir cuando hablan de lo que hago. Que lo de mis hermana/os es fácil, médico, enfermera, psicóloga, maquinista de tren, etc pero que lo mío…no lo tienen claro a pesar de las explicaciones. Lo comprendo. No obstante cuando me preguntan a qué me dedico, una palabra  serviría para salir al paso,  pero términos como terapeuta, coach o profesor, son a menudo confusos. Hace tiempo se usa algo más neutro: “facilitador”. Me viene una respuesta más amplia: “Alquimista de grupos”. Y como no, también esto requiere aclaración. 

En la Alquimia se produce una transformación de lo denso en lo sutil. En las personas es ayudar a activar el potencial de alguien que se percibe incompleto. El proceso alquímico revela lo esencial que se encuentra más allá de lo aparente, a través de la consciencia.

La Alquimia es una forma de integrar espíritu y materia. Como decía Jung “Si la separación entre mente, cuerpo y espíritu es extrema aparece la locura. El intelecto que siempre esté en posición suprema es demoniaco”.

Después de años de trabajo con personas tanto individualmente como en grupos, he centrado mi actividad preferentemente en los grupos. Esto no resta valor al trabajo individual, que es un inicio o complemento excelente. Realizar un proceso paralelo individual/grupal es muy valioso. Ambos proporcionan materia alquímica de gran valor. Muchos evitan el proceso grupal, sobre todo por temor. Pero quienes se atreven, a pesar del miedo -que se transforma en confianza con el tiempo- se benefician del poderoso escenario grupal que tanto acelera los procesos.  

En el grupo hay un conjunto de ingredientes potenciadores de la transformación. El grupo aporta más que la suma de sus partes. La energía y fuerza grupal impulsa y moviliza enormemente. Los otros no son ajenos a nosotros como tendemos a creer. En un grupo diverso de “desconocidos”, existe una oportunidad de descubrimiento de uno mismo en los demás. La integración o unidad, es el objetivo de la suprema Alquimia.   

Sucede tanto en el grupo de crecimiento, más relacional y explícito, como en grupos de meditación o retiros, más impersonales o silenciosos. En ambos formatos las personas llegan a menudo sin conocer a nadie, con su prima materia, equipaje de dificultades aderezado de miedo o desconfianza, y una considerable porción de prejuicios limitantes. Si existe disposición y presencia suficiente el proceso alquímico se inicia y aquella densidad inicial va transformándose en algo más sutil donde lo superficial pierde protagonismo en beneficio de lo esencial. Este fenómeno alquímico se da  en ambos contextos, que no son incompatibles, sino muy complementarios.

Maravilla observar en los retiros esa transformación que tiene lugar sin que los participantes se conozcan o “relacionen” salvo compartir una convivencia silenciosa. Llegan con la densidad de lo personal y en la mayoría de los casos, se van más livianos, más sutiles y reconectados con lo esencial. En este caso el alquimista mezcla ingredientes diversos, entre otros, los silencios, las palabras que apuntan a lo sutil, la música evocativa…y al final uno percibe un aroma de presencia y de comunión con aquellos “desconocidos”.

Los alquimistas cuidan y favorecen los procesos pero es imprescindible que cada uno haga su parte. Para beneficiarse de la alquimia el participante necesita de una actitud adecuada, disposición no exenta de confianza y paciencia. Y es necesaria una estancia o exposición suficiente que varía según los casos. Todo esto es un ingrediente básico para la Alquimia.

La Alquimia de Grupos es una técnica y a la vez un arte delicado. Es un alto honor y también una profunda responsabilidad ejercerla. Requiere de especiales dones como tantas artes. Entre otros, capacidad de organización, de optimizar ritmos y contenidos, de saber dar prioridad a lo importante y poner límites a lo superfluo, de observación profunda de la energía o emergente grupal, etc. Pero sobre todo de una presencia sublime en la que no haya quien haga, y aquello suceda.

La Alquimia es como la vida: un misterio. En este sentido la vida es un viaje alquímico que todos debemos hacer. Ir en parte adecuadamente acompañado lo hace más ligero. La alquimia de grupo es un camino acompañado de amplias perspectivas. Favorece la levedad del Ser para quien se hace merecedor de ella. Ineludible el descubrimiento esencial.

Autor del artículo: José Ignacio Fernández (Septiembre 2013)  

 www.valordeser.com

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Comments (1)

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  1. Paula Silva dice:

    Hace mucho tiempo que busco alguien mas en el mundo que se interese por la alquimia y sus beneficios .
    El camino es abrir la mente para conectarse con el ser ,la esencia es el amor y el fin la gran obra ,la trascendencia la elevación del alma .
    basada en el respeto a la naturaleza y todo eso se logra únicamente en grupo preservando los misterios del universo como el tesoro que es la vida misma .Un abrazo desde el alma

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Sabiduría es saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no lo necesita (Aristóteles)