Amor maduro y conductas tóxicas.

Artículo en Relaciones por publicado el 21 octubre, 2015 0 Comentarios

El amor maduro no nace, surge de la persona madura y una relación madura se construye a través del tiempo de convivencia de personas maduras. Madurez no es perfección es capacidad de relación amorosa, respetuosa y consciente, en la que transciendo el yo.

Vamos a ver las caracteristicas del amor maduro y posteriormente su opuesto, algunas conductas tóxicas:

1.-Un amor maduro nace desde la admiración en el sentido de valorar, respetar y sentir agrado por el otro, por el mismo, por sus talentos, por su personalidad y sobre todo por su espíritu. Es reconocer al otro y valorarle. Cuando la persona no se ama a si misma entonces existe el riesgo de que por miedo necesite rebajar al otro, no lo reconoce y lo desvaloriza. Las actitudes defensivas, en especial ofensivas, suelen estar envenenadas por el rencor y la desconfianza. Estas te impedirán ser libre.

2.- Quien desea amar debe aprender de sus errores y sanar heridas: Cuando se tuvieron dificultades sentimentales por ejemplo maltrato psicológico, violencia, etc., quedan con una serie de temores y pensamientos irracionales que sino detectan pasarán a ser los peores conspiradores de su renacer, de la dicha que merecen.

Por ello es frecuente que si por ejemplo un chico o una chica tuvo un desengaño antes, desarrolle tal inseguridad que su nueva pareja pagará los platos rotos, puede desconfiar de ella (él), maltratarlo (a) para ponerse a la defensiva y en fin, armar mil complicaciones porque por encima de todo necesita que le demuestren cuanto lo (a) aman y sin admitirlo va aniquilando la posibilidad de ser amado, de ser admirado (a), y creando lo que temen, el abandono.

El amor no es un juego de estrategias, es una decisión y es para quienes buscan juntarse para disfrutar, crecer con los desencuentros y darse mutuamente, no es un juego de roles, no es una lucha donde uno debe ganar. Y sin embargo, lo descrito es la manera de ver el amor de millones de personas: el juego del ego.

Si lees esto te queda asumir con humildad que hay algo que ver y decidir cambios internos, eso ya es un gran paso y te queda luego investigar la manera correcta de proceder y si el dolor te tocó mucho busca ayuda para encontrar esa luz que te ayude a limpiarte y comprender lo necesario para que seas digno (a) para amar y ser amado (a)

3.- Quien sabe amar sabe comunicarse: una cosa es hablar y otra “Comunicarse”, hermosa palabra que implica tener el valor de mirarse de verdad a través de otro, crear un intercambio de pareceres en igualdad con profundo respeto al otro, compartir y saber escucharse mutuamente. La comunicación en pareja debe ir cargada de gentileza, atención para decodificar instantes, saber leer ambientes correctos y formas de decir las cosas. No sirve si se hace desde el ego que tiene la razón y la impone, o de la hostilidad, o de la amenaza y la desconfianza.

Comunicarse en pareja es para empezar respetarse y que el amor prevalezca sobre lo superficial. Es necesario para ello valorar y meditar lo que la pareja diga y también aprender a decirle lo que se siente, piensa, teme, etc. Pero no toda la gente posee este don ni busca aprenderlo. En vez de honrar la presencia y los momentos diversos que traen las relaciones íntimas optamos por faltar al respeto. Respeto no es sólo cuidar las formas o ser “encantador”, respeto es amar, valorar, escuchar de verdad al otro.

Si aprendimos a leer también debemos aprender a relacionarnos y para ello saber comunicarse es esencial. El amor se debe cultivar con detalles, con paciencia, pero sin comunicación no hay poder que lo haga crecer y menos durar. Sólo la comunicación consciente, el perdón y las lágrimas  lo reviven, queda el aprendizaje para volver a empezar.

4.- Quien busca amar con madurez no busca intereses ni es egoísta: Mucha gente pide amor, pero no sabe dar y considera que debe tener todo lo que planea, los intereses del otro no les importan y solo busca los propios. Que el otro me de y me trate bien. Exige lo que no ofrece. Y termina siendo cero apoyo por ejemplo a nivel profesional y personal, convirtiéndose en una carga o dificultad para el otro. Si el dar y el recibir no son equilibrados la relación falla. Conocerse a uno mismo, trabajarse para retirar la carga sobre el otro y asumir las responsabilidades propias es vital, para evitar dependencias y abusos. Madurar uno mismo para poder relacionarse.

Nos ayuda conocer algunas conductas tóxicas o dañinas para las relaciones, que hemos de hacer consciente para poder transformarlas, y poder amar realmente:

1) La idealización o las expectativas irreales son un tipo de relación tóxicaEstas ocurren cuando se exige una perfección imposible de alcanzar, cuando se espera todo el tiempo cambiar al otro hasta que se amolde a nuestros gustos, etc. Cuando se critica, compara y exige al otro lo que uno no ofrece. Cuando no reconozco lo propio ante el otro y atribuyo culpas y responsabilidades al otro: cuando el ego reina.

2) También lo es cuando tenemos aquellas personas que utilizan problemas del pasado para justificar lo que hacen en el presente. Pueden ser unos padres muy autoritarios, una pareja celosa o un abandono en la niñez. Todo vale como excusa de los actos diarios. Podemos señalar las relaciones donde el perdón no es un sentimiento genuino o frecuente y además no hay intenciones de reparar o perdonar.

3)  Las relaciones que se basan en la agresión-pasividad durante la comunicaciónCuando en vez de hablar abiertamente se lo hace con indirectas o prejuicios, cuando las palabras o la actitud es hostil y cuando no hay atención al tratar entablar un diálogo.

4) Una relación de pareja tóxica no nos da “permiso” para pensar ni actuar como queremos… Relaciones donde una sola persona está a cargo o decide. Quiere tener el control, no escucha las opiniones ajenas, no está de acuerdo en la justicia ni en la equidad. La relación tóxica se desarrolla entre dos personas, una dominante y otra sumisa, aunque puede que ninguno de los dos se de cuenta de ello. Existen problemas de comunicación, chantajes emocionales y manipulación. Si bien ambas partes pueden sufrir, el que se lleva la peor parte es aquél que acata las órdenes.

Mark Manson hace esta lista de tendencias más comunes que se dan en las relaciones de pareja y que muchas piensan que son normales siendo tóxicas. Y sus alternativas para corregirlas.

1. Si ambas personas en la relación se culpan por problemas pasados de la relación, se convierte en “el tablero de puntuación de la relación”. Pasa a ser una batalla por ver quién ha cometido más errores en los últimos meses o años y, quién le debe al otro más.
Hiciste tal cosa en el pasado y esto ha arruinado tu vida desde entonces. ¿Por qué? Porque lo guardo y te lo recuerdo con frecuencia. Es tóxico porque el tablero de puntuación sigue creciendo porque uno o ambos sigue sacando a colación los errores del pasado para justificar los del presente, como carta blanca para actuar como quiera en el presente, incluso con maltrato a algún nivel. Esto es terrible por partida doble. No sólo estás desviando la atención del asunto actual sino que además recurres a culpas y amarguras del pasado para manipular a tu pareja haciéndola sentir mal en el presente.
Qué hacer: enfréntate a los problemas uno a uno a menos que estén efectivamente ligados entre sí. No saques lo del pasado a colación.
Debes aceptar que si decides estar con ese alguien especial también decides estar con todas sus acciones y comportamientos del pasado. Si no aceptas esto último entonces no estás aceptando a ese alguien.

2. Tener a la relación como rehén: Cuando una persona tiene una simple crítica o queja y chantajea a la otra amenazándola con la estabilidad de la relación. Por ejemplo, si alguien siente que has sido fría con él, en vez de decir “siento a que a veces eres fría”, dice “no puedo estar con alguien que es fría conmigo todo el tiempo”. Es tóxico porque es chantaje emocional y crea toneladas de problemas innecesarios. Cualquier detallito en la relación termina en una crisis del compromiso. Es crucial para ambas personas en una relación el saber que los pensamientos y sentimientos negativos pueden ser comunicados al otro con total seguridad sin la necesidad de amenazar a la relación misma. De otro modo la gente reprimirá sus verdaderos pensamientos y sentimientos lo que llevará a un ambiente de desconfianza y manipulación.

Qué deberías hacer: está bien enojarse con tu pareja o que no te guste algo de él o ella. Eso se llama “ser un humano normal”. Pero debes entender que comprometerse con una persona y que siempre te guste todo de ella no son lo mismo. Puedes estar comprometido con alguien y simplemente no gustarte todo sobre ese alguien. Uno puede estar muy dedicado al ser que ama y enojarse o molestarse con él/ella a veces. Por el contrario los miembros de una relación que son capaces de comunicarse y retroalimentarse incluso con observaciones constructivas, sin juicios despectivos ni chantajes, fortalecerán su compromiso con el otro.

3. Culpar a tu pareja por tus propias emociones: Digamos que estás teniendo un pésimo día y tu compañero no está siendo particularmente empático ni te está apoyando mucho. El ha tenido lo suyo. Se distrae cuando lo abrazas. Lo único que quieres es recostarte con él y ver una película pero él ya tiene planes para salir con sus amigos. Así que te enojas con tu pareja por ser tan insensible y cruel contigo. Has tenido un día terrible y él no ha hecho nada al respecto. Es tóxico porque culpar a nuestras parejas por nuestras emociones es una forma sutil de ser egoístas y un clásico ejemplo de alguien que no sabe mantener sus límites personales. Cuando sientas un precedente de que tu pareja es responsable por cómo te sientes siempre (y viceversa) se desarrollará una tendencia a la co-dependencia. Cuando alguien comienza a molestarse todos los deseos personales se tiran a la basura porque ahora es tu responsabilidad hacer sentir mejor a la otra persona. El mayor problema de desarrollar esta tendencia a la co-dependencia es que produce resentimiento. Qué hacer: sé responsable por tus propias emociones así como tu pareja debe serlo por las suyas. Hay una diferencia sutil pero importante entre apoyar a tu compañero sentimental y estar obligada por sus necesidades emocionales. Cualquier sacrificio debiese hacerse como una decisión autónoma y no como una obligación. En el momento en que los integrantes de una relación se sienten culpables por el ánimo y los cambios de humor del otro sentirán la necesidad de esconder sus sentimientos reales y manipular a su contraparte.

4. Afrontar los problemas. ¿La confianza se perdió? Conversar sobre lo que se necesita para reconstruirla. ¿Alguno se siente ignorado o no apreciado? Tratar sobre qué formas en que pueden volver a sentirse amados. ¡Comuníquense! pero con atención e igualdad de trato. Respeto al otro, y escucha real. Poniendo ambas partes. Previamente cada  uno ha de revisar su propia actuación con verdadera atención y reconocimiento. Hablar en primera persona, reconocer al otro y empatizar con su situación. Llegar a acuerdos con conciencia y amor.

5. Lanzar indirectas y otras conductas pasivo-agresivas: En vez de decirte directamente qué desea o qué está pensando, tu pareja supone que tu debes saberlo. En vez de decir de una vez qué te está molestando buscas formas sutiles y pequeñas para molestar a tu pareja para que luego sientas que tu enojo está justificado. Es tóxico porque pone en evidencia que no se comunican abiertamente. Una persona no tiene motivos para ser pasivo-agresivo si se siente segura expresando cualquier inseguridad o dificultad que tenga en la relación. Del mismo modo nunca se verá en la necesidad de lanzar indirectas si siente que no será condenado por expresar lo que siente.

Entender que nuestra pareja a menudo funciona como un espejo, reflejando aspectos desconocidos de nuestro ser más profundo y dándonos apoyo para que nos volvamos un todo. (N. Lázaro)

Todo puede sanarse si cada persona madura, no hablamos de perfección. Si se abre al perdón, respeto y al amor delicado y atento. Son necesarias buenas dosis de amor, de conciencia y humildad. Muchas veces necesitamos ayuda para ello, para comprender y darnos cuenta, y ver otras opciones. Apoyo profesional. Nos sirve a nosotros con o sin pareja, en este camino es mucho lo que podemos integrar. Una visión transpersonal que transcienda el yo es muy necesaria en este itinerario.

(Textos de M. Steves, Karla G., J.I.Fdez)

El amor hace a veces temblar, porque amar es crecer y porque crecer requiere abrirse a la zona de incomfort

Las personas más especiales no van a aparecer en tu vida en una mañana soleada en la que todo está perfecto, quizás lo hagan en mitad de una noche de lluviaNunca es el momento perfecto para la tormenta perfecta. 

¿Por qué controlarlo todo? ¿Por qué vivir anticipando? Es cierto que saber lo que se quiere y dónde se va son pilares indispensables para adueñarse de uno mismo y caminar sin dar rodeos. Sin embargo, en todo intento de control y dirección de nuestra existencia debe haber un espacio para acabar a la deriva. Un espacio para la magia, el misterio y las sorpresas. Como los pájaros: momentos de aleteo voluntario seguidos de momentos en que cerrar los ojos, abrir las alas y planear.

La verdadera riqueza no está solo en rodearte de aquello que encaja a la perfección con tus gustos, tus hábitos o tus preferencias. Todo aquel que se aferra a un catálogo pierde más de lo que gana, pues en un mundo tan rico nunca una lista incluirá más cosas que las que deja fuera. La verdadera riqueza está en saber cuándo tomar el control y cuándo soltar el volante, apagar el GPS, dejarse llevar y llenar tu vida con unas pizcas de alboroto. Enriquecerse no consiste en poner el mundo a nuestro servicio para que encaje, sino en estar dispuestos nosotros también a ponernos al servicio del mundo, ser unas veces pie y otras zapato.

Presumimos con demasiada facilidad de que nos gustan las aventuras. Pensamos que una aventura es subirse a un avión, saltar por un paracaídas y compartir la foto, pero a pesar de ser una experiencia excitante, le falta el toque más importante de una aventura: la incertidumbre. A fin de cuentas, cuando saltas, sabes que lo más probable es que vuelvas a tocar la tierra de la que partiste. Ahí acaba todo. Sin embargo, en las auténticas aventuras el final está abierto. La valentía está en atreverse a no volver, aunque al final acabes tomando el camino de regreso, porque no importa que vuelvas tanto como que fueras con la intención de entregarte al momento y sin retrovisor. Las mejores historias no compran billete de ida y vuelta. Vuelvas o no.

Asusta mucho dejar de hacer lo que siempre has hecho y reconocer que hay una chica o un chico que te encanta para quien no estabas preparadoEl amor muchas veces empieza en acojone, es su forma de decir “aquí has de buscar”. Pero en un mundo de perfeccionismo y exigencias nada apetece más que quedarse en casa debajo de la sábana. Es la zona más segura y da miedo abandonar tu estado habitual. Por eso el amor hace a veces temblar, porque amar es crecer y porque crecer requiere abrirse a la zona de incomfort.

Poder decirle a alguien “nunca conocí a nadie como tú” es objetivo y peaje. Objetivo por el valor de estar con alguien que, en cierto modo, no de la vuelta a su mundo y le cambie su forma de mirar, y peaje porque todo nuevo mapa asusta.

“Uno no ve un diamante y sigue caminando”.

Ve o no vayas, pero si te quedas que sea porque eliges amar, no porque donde pudiste ir lo temes. No existe una buena vida y una mala, o, mejor dicho, no hay una sola fórmula para vivir felizmente. No se trata de vivir soltero, en pareja o alternando, sino de elegir lo que queremos con la total libertad que solo otorga haberse atrevido a probar con plena atención, no con un pie en la orilla y otro en el agua, sino con los dos a la vez y de un salto. Prueba, conoce, pero a corazón abierto, (recuerda, como los valientes: de un salto y sin retrovisor), y una vez lo hayas hecho, elige, pero que no decida tu vida ni el miedo a lo nuevo ni el amor a lo seguro, pues si de algo son enemigos el miedo y la seguridad es del crecimiento.

 

Nadie realmente genial va a aparecer en el momento que tú esperas. Ella no lo va a hacer. Él no lo va a hacer. Aparecerá cuando estés despeinado, cuando simplemente buscabas paz, cuando “solo ibas a sacar al perro” o cuando “una copa y nos vamos”. ¿Qué vas a decirle entonces? Uno no ve un diamante y sigue caminando..

Déjate sorprender, atrévete a probar y decide después.     (P. Arribas)

 

Y para una visión ampliada transpersonal se sugiere la lectura de :

La creencia en la separación y el guión de deficiencia

 

 

 

 

 

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Sabiduría es saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no lo necesita (Aristóteles)