Críticas propias y ajenas. Perspectiva, intención y conciencia.

Artículo en DESTACADOS, ULTIMOS ARTICULOS por publicado el 14 mayo, 2015 0 Comentarios

“Hay personas que tratan de ser altas cortando la cabeza a los demás”

Este artículo expone diversos contenidos que ayudan a comprender aspectos fundamentales que nos afectan habitualmente en las relaciones, y que condicionan nuestra vida.

Siempre existen oportunidades en cualquier adversidad, pero no podrás verlas si tu energía se dirige a encontrar defectos o a repartir culpa.

Las críticas habituales pueden aportarnos aprendizajes. Su calidad y desde donde se hacen es clave. Es distinto hacer una observación sin intención dañina con atención, que hacer un juicio condenatorio lleno de carga emocional personal. Hay parcelas donde el feedback de la otra persona es necesario y crucial para lograr la base de una buena relación. Muchas veces las razones y el origen del hábito de criticar a otros, se encuentra en relación con problemas o debilidades propias de la persona que está originando la crítica.

ClaudioAmorweb

 

Es importante ser consciente de para qué criticamos, algunas claves:

- No nos encontramos a gusto con nosotros. Cuando no estás bien contigo el ego tiene la tentación de criticar al otro para agrandarse. Es la estrategia de disminuir al otro para validar o no ver lo propio.  El ego utilizará el pasado, un daño, o cualquier excusa crítica para descalificar al otro y así justificar sus acciones y mantenerlas en el tiempo. Criticamos con el fin de que nuestros defectos personales parezcan menos grandes. “Hay personas que tratan de ser altas cortando la cabeza a los demás”. Es habitual en este punto, realizar críticas de los demás con el propósito de intentar encontrar una salida a nuestros propios errores y disimularlos.

- Es una forma de irresponsabilidad, irnos fuera, decir que los demás también cometen errores, no solo nosotros y así poder seguir cometiéndolos hasta que ellos dejen de hacerlo…esta es la forma de mantener conflictos, es el “ojo por ojo” y todos ciegos.

- Criticamos las cosas que no nos gustan en nosotros mismos. ¿Y tú cómo te ves a ti mismo cuando haces cosas parecidas u otras como las que criticas a otro? Las personas pueden actuar como nuestro propio espejo, reflejando malos hábitos o acciones que nosotros estamos pasando por alto, sencillamente por tratarse de “nosotros” de nuestro “yo”. Incluso sucede que no es real y lo proyectamos en el otro y sin embargo está en nosotros. Valor de indagar lo propio, trabajar lo propio en vez de perderte fuera.

- Para gustar a otros. Tendencia a dejarnos llevar por las críticas de otros, por seguir el hilo del tema y no parecer diferentes o esperando hacer sentir bien a la persona en cuestión para que nos aprecie.

- Criticamos por envidia. envidia de las circunstancias de otros. Tendencia a criticar a quienes tienen éxito como para justificar que no lo tengamos. El ego disfruta tirando “pedestales” y hay quienes para no responsabilizarse de lo propio y justificar su negatividad buscan “imperfecciones” en lideres o maestros. Ven sólo lo que juzgan negativo, hacen suposiciones y tergiversan interesadamente la realidad. En palabras del maestro J. Manzanera respecto de los maestros pero que sirven también en las relaciones y vida en general:

Lo primordial es que consideres la aportación que este ser está haciendo a tu vida. Esto es, necesitas llegar a ver que sus defectos” resultan descoloridos e irrelevantes frente a lo que aprendes gracias a él o ella. El crecimiento que te aporta es tan importante que te lleva a desechar lo que no te gusta o te cuesta. Esta actitud, visión y perspectiva es esencial, a esto se añaden otras básicas como el respeto, el afecto o las muestras de gratitud. Tal vez prefieras los maestros de título y trono, pero no deberías olvidar que si convivieras con cualquiera de ellos no le verías tan diferente en su dimensión humana y hasta te molestaría alguna cosa de cualquiera de ellos. Refran tibetano: Intenta vivir lejos de tu maestro porque de lo contrario empezarás a verle lleno de defectos. Y es que está en tu mente”.             

¿Qué diferencia hay entre una crítica constructiva y una destructiva? Existen elementos básicos que nos pueden ayudar a detectar la diferencia entre una u otra: el fundamental es la intención, también están las palabras que usamos y la manera en que estamos diciendo y expresando la crítica.

¿Cómo reaccionamos ante una crítica? Cuando nos encontramos con una crítica, podemos reaccionar y actuar de diferentes maneras. Lo más importante, es que sepas gestionar y llevar de forma positiva la situación, para evitar tener reacciones exageradas. Si no es así, corres el riesgo de estropear y empeorar tus relaciones con las personas de tú alrededor y, la más importante, contigo mismo.  Es necesario cierto autoconocimiento y apertura, humildad, esto nos ayudará a interpretar adecuadamente la realidad, reconocer nuestros errores y valorar de forma más consciente nuestros éxitos. Emplear cualquier crítica como un aprendizaje y sacarle el lado positivo, en vez de maldecir al mensajero.

Para poder sacar lo más positivo de una crítica tienes que:

Escuchar de verdad sin prejuicios o descalificaciones previas a la persona. Investigar y ver lo que te están diciendo.
Aclarar y preguntar cuál es la intención del interlocutor.

Preguntar dudas. Evitar que tu reacción anule el mensaje. No ponernos a la defensiva, queriendo atacar para defendernos perdiendo el contenido y reaccionando.

Puedes pedir ideas y sugerencias. Interpreta de forma adecuada y positiva la crítica. Date tiempo para verlo.

Contémplalo y medítalo. Busca el feedback necesario.

Complementar con mapas de sabiduría disponibles y con profesionales.

 

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¿Cómo podemos reducir la critica?

Este hábito tan arraigado, puede ser muy difícil de eliminar, si estamos acostumbrados a hablar mal sobre otras personas; si practicas mucho la crítica con tus amistades, y si tu autoestima influye como comentábamos. Consejos:

Analiza cuáles son las auténticas razones por las que dices lo que dices, y estás criticando. Estas suelen ser debido a movimientos interiores. Ten en cuenta que la persona a la que estas criticando podría sentirse ofendida. No hagas un daño innecesario. Intenta evitar juzgar con estereotipos. Como bien sabes “las apariencias engañan.

Importante: empatiza con las personas y piensa como te sentirías tú si te enterases que te están criticando. ¿Estás exigiendo al otro perfección o cosas que tu tampoco cumples o haces?

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Hay algo muy fuerte acerca del ser humano…: Puedes apreciar a Jesús o a Buda, pero si viene y te confronta, no serás capaz de apreciarle en absoluto – puede que incluso vayas luego en contra suya, puede que te conviertas en su enemigo. ¿Por qué? cuando lees un libro sobre Buda, todo está muy bien, el libro está en tu mano. Pero cuando un buda vivo te confronta, el no está en tu mano, no lo puedes controlar (Ocean)

Cuando hay miedo o resistencia a algo o a alguien el yo quiere escapar. Y la mejor manera de escapar es la de convencerte a ti mismo de que el está equivocado o de que hay algo malo en él. Ese es el único camino, si te pruebas a ti mismo que el está equivocado. Y podrás encontrar mil y una cosas en un buda que pueden parecer erróneas. Estás cerrando los ojos, estás ciego y tu mente está confusa y agitada. Puedes proyectar así cualquier cosa. Y esto sucede también en las relaciones con personas “normales” donde se nos activan las resistencias cuando la intimidad o el compromiso aparecen o cuando en la relación aparece el conflicto.

Se llama resistencias en psicoterapia a todo el conjunto de excusas que la persona interpone para evitar trabajar, expresar o mostrar su realidad no aceptada. Todo aquello que utiliza para ocultar, no aceptar o no trabajar su proceso. Entre esas resistencias, una habitual es la proyección,  para defenderme ante el “peligro” decido o me creo que el problema es el otro.

Es fácil admirar, reconocer y no tener nada en contra de grandes seres en la distancia, como Jesús, Buda, etc…pero si estuvieran cerca y te dijeran cosas sobre ti que no quieres oir, reconocer o aceptar….no te sería tan fácil…y quizás tu mente les echaría abajo con alguna “buena” razón. En los libros, en la lejanía, es muy fácil, admirar, aceptar al otro. Pero cuando el sabio, el maestro, esa misma persona, aparece en tu vida, y la ves de cerca, tu mente es capaz de perderse y crear cualquier disculpa, idea, creencia o excusa para descalificarle y así poder “salvarte” o escapar. Especialmente si como muchas veces es necesario, el sabio no nos adula sino que nos confronta y nos pone de cara a la realidad, aunque esto sea incómodo. Comprende por tanto, cuanto te cuesta reconocer a otros que tienes cerca, perdiéndote en las formas, en sus energías o en sus apariencias. La opción más sabia es ir a la esencia, y la prueba iniciática para ello, es ser capaz de transcender las formas de la personalidad externa propia y ajena.

Mucha gente inicialmente admira, reconoce o hasta idolatra a quienes les muestran ciertos caminos, pero después del “enamoramiento” o de la proximidad, cuando aparece el compromiso,  la relación más estable o la intimidad, deciden que no  sirven. La mente, el ego son especialistas en crear las “razones” o excusas necesarias para escapar de quienes consideren una amenaza o  peligro, algo o alguien que les confronte y les haga ver lo que no quieren ver o trabajar. Entonces aparece la tentación a la proyección “yo no soy el problema, es él; yo estoy bien, él o eso me amenaza…”. O simplemente se descalifica desde la “razón” o la moral a la otra persona, para que el ego se sienta superior y así poder evitar lo que teme. Sólo hay miedo en la mente. Sólo el ego se ofende.

 

Recomendamos leer también: impecabilidad en las palabras. Artículo complementario que nos habla también de la crítica y otros temas. Realmente interesante y recomendable. Disponible en esta web.

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Sabiduría es saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no lo necesita (Aristóteles)