Educación

Artículo en ARTICULOS JIF, Educación por publicado el 22 noviembre, 2011 0 Comentarios

EDUCACION INTEGRAL PARA UNA VIDA INTEGRA:

La verdadera educación es una educación integral o completa, que ayude a madurar y crecer  en todas las áreas de la vida, que aporte perspectiva de lo esencial.

La educación debe tener como objetivo principal promover el conocimiento de nosotros mismos,  desarrollar nuestro potencial y relación consciente con la vida en todas sus formas. Una educación integradora es aquella que no se dirige exclusivamente al intelecto o la razón, sino que también trabaja y educa otros aspectos fundamentales de la persona: afectividad, relaciones humanas, cuerpo físico, transpersonalidad, conciencia, etc. Integrar en este sentido significa permitir a las personas que puedan ser conscientes de sí mismos totalmente y no en forma parcial o aislada, limitando la educación al cultivo de ciertos aspectos mentales.

EDUCACION PARA EL SER: ERUDICION VERSUS SABIDURIA

El conocimiento integrador no separa o aísla el saber en parcelas estancas, sino que relaciona e integra. Sólo así es posible entender la realidad de la interconexión universal de todo lo que existe más allá de nuestras limitadas percepciones. Educar integralmente es dotar a las personas de la perspectiva y visión necesaria para  que puedan vivir y expresar todas las partes de si mismos -todo su Ser- desde la libertad que se deriva de la comprensión personal y colectiva. La Educación más elevada: ayudar a alguien a ser el mismo.

Hemos creado un sistema educativo que genera capacidad para hacer cosas pero incapacidad para ser lo que somos y convivir conscientemente, un sistema que enseña a hacer pero no a ser, cuando esto último es lo fundamental. Su estructura sirve a la producción de eruditos o especialistas científicos, sobre un área pequeña, limitada y separada del conocimiento. Se confunde la erudición (ser experto en un tema o materia concreta) con la sabiduría (coherencia e integridad personal en todas las parcelas de la vida, basada en el discernimiento). Esto explica el comentario general sobre nuestra civilización, tecnológicamente avanzada pero humanamente casi tan retrasada como hace algunos siglos. No obstante, se están dando profundos cambios a todos los niveles para que se produzca un salto significativo hacia delante, gracias al proceso de grave crisis en que se encuentran las estructuras tradicionales, incluida la educación oficial.

La educación oficial adolece de una visión integradora eficiente, ya que es víctima de la especialización o desintegración de la propia ciencia oficial. Sin embargo, este pesado lastre comienza a mostrar claros signos de fisuras en su estructura. El sistema educativo, como los sistemas políticos, científicos, económicos y sociales, comparten la misma enfermedad estructural, no sirven en su actual estado para afrontar los retos actuales. Se requiere, inequívocamente, de un tratamiento más allá de sus constantes síntomas, que se dirija al origen de estos, que no son problemas políticos o económicos, sino un déficit educativo, y una falta de visión y perspectiva de la realidad, que es sustituida por construcciones mentales basadas en la ignorancia, el miedo y la separación. Se trata más de un problema de la mente humana y de creencias erróneas. Un verdadero reto espiritual (no religioso).

La educación es clave. Si esta falla, la sociedad se condena a pagar el precio de la falta de educación: más policías, delitos, cárceles, enfermades físicas y psíquicas y profundas dificultades de convivencia a todos los niveles, desde las relaciones de pareja a cualquier tipo de relación. También pagamos un costosísimo gasto social, sanitario y farmacéutico público, donde el consumo de medicamentos o sustancias intenta aliviar los síntomas de la falta de educación, sinónimo de una falta endémica de amor. Pero es sólo un alivio pasajero, un falso atajo, se deben tratar las verdaderas causas, las raíces. Al final es mucho más barato invertir en una educación integral para la vida, que pagar las consecuencias de no hacerlo.

La falta de coordinación y perspectiva integradora es evidente. La educación oficial -absolutamente vinculada y dependiente de la ciencia oficial- adolece como ésta, de un enfoque o visión holística, que admita la interconexión de los fenómenos y seres vivos. Lentamente se abre paso de forma tímida, alguna pequeña luz hacia un cambio de actitud, ante las evidencias que la propia física cuántica está reflejando.

Hemos heredado un sistema educativo cuyos contenidos curriculares son resultado de la hiperracionalidad científica. Se ha primado el conocimiento intelectual y limitado la enseñanza en general al desarrollo del intelecto y del conocimiento racional. Sin embargo, y como consecuencia de lo anterior, es normal escuchar el comentario o lamentación personal o social,  sobre cómo nuestro sistema educativo está fallando en su principal misión, aunque triunfe en la formación de técnicos y especialistas en materias científicas. Se constata una escisión artificial, marginación o abandono en la enseñanza de lo más importante, lo que constituye la  esencia del ser humano, del vivir y ser, de su transcendencia, de lo transpersonal. Para cubrir esta área, se impone u ofrece únicamente, la enseñanza condicionada de algunas  religiones establecidas, con sus dogmas y creencias limitantes.

La sociedad, la familia, la educación, etc. introyectan a la persona desde la infancia, continuos mensajes y creencias interesadas e irreales, para alienar directa o indirectamente al individuo y afianzar así su  poder. La culpa, la exigencia y el miedo son los contenidos básicos que se transmiten, consciente o inconscientemente, dando lugar al bloqueo y parálisis parcial del potencial del ser humano. Como consecuencia se  mantiene un elevado nivel de ignorancia sobre la realidad de la vida, que termina generando personas que viven superficialmente con mayor o menor erudición, pero dormidos a los aspectos esenciales de su propio ser.  A través de la transmisión de conceptos interesados o limitantes, las personas renuncian a su propio poder y libertad, a favor de quienes les sugieren “realidades aparentes”.

Sabiduría (según el Yoga) es sinónimo de discernimiento, distinguir lo real de lo no real. La verdad de la no verdad. Intelectual, erudito, doctores de la ciencia: personas que han desarrollado el intelecto y que tienen conocimientos especializados sobre uno o varios temas concretos, pero que pueden tener gran ignorancia en otras áreas de la vida (psicoemocional, transpersonal, etc).

Una cosa es el intelecto y proveer de conocimientos teóricos sobre algún tema, lo que hace generalmente el sistema educativo oficial, y otra cosa es educar de verdad, proveer de perspectiva esencial y experiencia vivencial al ser humano, para su verdadero crecimiento y desarrollo. Este tipo de educación es el que realizamos con nuestras actividades como auténticos educadores integrales de adultos, educar para la vida, para lo importante. Poner perspectiva y conocimiento real: experiencias vivenciales transformadoras. Ese es el viaje que vale la pena, no la simple acumulación de datos o habilidades, sino el descubrimiento o conocimiento real de nosotros mismos. Este es el objetivo de nuestro trabajo, poner luz en lo inconsciente y abrirnos a investigar la realidad, para acceder profundamente a conocernos más allá de toda identificación o imagen. Esta será siempre la mejor inversión en tiempo y atención, que redundará en una mayor calidad de vida,  paz y aceptación desde nuestro encuentro interior.

Algunas áreas básicas de conocimiento ausentes o de poca presencia en el sistema educativo oficial, pero esenciales en una educación integral:

AUTOCONOCIMIENTO Y CONCIENCIA: Ayudar a la persona a conocerse y comprenderse mejor a sí mismo y a los demás. Beneficios de instaurar un mayor nivel de conciencia en las personas: El autoconocimiento es la base de la realización y de la felicidad. Para poder hacer felices a los demás de verdad, uno ha de serlo primero desde una base estable, que empieza en la relación más importante: la relación con uno mismo. Sólo desde un despertar consciente es posible evitar vivir reactiva e irresponsablemente proyectando en los demás nuestras heridas o bloqueos. La diferencia entre el ser humano común y el evolucionado es su nivel de autoconciencia personal.

DESARROLLO DE TOLERANCIA Y EMPATIA: Permite entender mejor a los demás. Comprender en la practica, que aún compartiendo la misma esencia somos diferentes formas de expresión con múltiples combinaciones de energías. Los beneficios de una mayor comprensión de los demás, son sin duda el incremento de los niveles de tolerancia y empatía, tanto en la esfera personal como en la colectiva. La intolerancia nace del miedo que es una consecuencia de la ignorancia. La tolerancia surge de la comprensión y su consecuencia es la empatía o el amor, requisitos básicos para una Paz estable.

DESARROLLO DE PERSPECTIVA Y CAPACIDAD DE CONEXIÓN: Permite observar la interrelación e interconexión existente en el  Universo, pero además ofrece una valiosa perspectiva temporal de los ciclos y ritmos de la naturaleza y de los que le afectan personalmente. El gran beneficio de incrementar sustancialmente la perspectiva y capacidad de visión, es que le permite ver como un todo al gran cuadro que nos envuelve, en el que todas sus partes están relacionadas. La perspectiva temporal y universal ayuda a reducir la ansiedad derivada de la ignorancia, que se traduce en miedos generadores de comportamientos dañinos para las personas y las cosas.

DESARROLLO Y DISCIPLINA DE LA ATENCION- CULTIVO DEL SILENCIO INTERIOR: la educación de la atención, la comprensión de la mente y una verdadera experiencia del silencio, constituyen herramientas esenciales para una educación integral. Mediante este conocimiento y sus prácticas asociadas, las personas podrían acceder a ese centro o esencia de donde emana nuestra verdadera paz y sabiduría.

La necesidad de un enfoque integrador:

El enfoque integrador o enfoque de síntesis consiste en desarrollar un trabajo unificado a la vez en los planos físico, mental, emocional y transpersonal o espiritual como prefiera denominarse. Las personas que hemos profundizado en todos estos ámbitos (Psicoemocional, Meditación, Yoga, etc) no tenemos los prejuicios de la especialización excesiva que nos cierren las puertas a explorar esta vía holística. Comprendemos que comparten principios comunes esenciales.  Todo dirigido a la transformación integral del individuo sin renuncia o abandono en el camino, de ninguna de las partes que le constituyen como ser humano. Soy consciente de los límites que para muchas personas puede tener este planteamiento integrador, pero por experiencia propia y profesional, en el trabajo con grupos a lo largo de los años, observo su enorme potencial para dinamizar el proceso de conocimiento real de nosotros mismos y el despliegue de nuestro verdadero potencial.

(Textos originales de JIF, algunos procedentes de su ponencia “Educación para el Ser” en el Congreso de Barcelona 2004)

¿EDUCACIÓN?…¿PARA QUÉ?

A la vista de cómo va nuestro mundo, no cabe más remedio que cuestionar el modelo educativo. El informe PISA establece un ranking entre países en función de los conocimientos adquiridos por los alumnos, y se ha convertido en la principal y esperada referencia para los gestores de la educación. Es una muestra de que la prioridad son los conocimientos y destrezas instrumentales destinadas al sistema productivo. Un sistema productivo cuya razón de ser está cada vez más cuestionada. Como se basa en el consumo de masas, la orientación que los humanos nos damos a nosotros mismos es la de convertirnos en unidades de producción y consumo, y el sentido de nuestras vidas es producir para después gastar lo que hemos ganado produciendo.

Amén de cuestiones como quién se está quedando la mayor parte de lo que entre todos producimos, lo importante es preguntarnos si sentimos que nuestras vidas son plenas y si confiamos en que este sistema nos depara un buen futuro. Tenemos que ser más pragmáticos. Sí, pragmáticos. Nuestro modelo neoliberal con pinceladas de economía social se presenta a sí mismo como el paradigma de la eficacia y del pragmatismo. No hay nada más pragmático que intentar ser feliz. El tan traído modelo, también lo piensa, y por eso quienes de él participamos nos creemos que la felicidad está sólo en el consumo.

Algo falla, a juzgar por crisis puntuales como la que vivimos ahora, por la crisis de fondo (esa de las guerras, el deterioro ambiental, el hambre y las desigualdades) y por las principales enfermedades de nuestro tiempo, tales como la depresión, la obesidad y las cardíacas, que dicen algo de nuestra forma de vivir. ¿Será que habrá que buscar la felicidad en otras cosas? Supongamos que sí. Entonces, las preguntas siguientes son ¿en dónde? Y ¿cómo?

Creo que lo primero es replantear el modelo educativo, creando un sistema capaz de transmitir  sabiduría, y no sólo conocimientos. Una sabiduría destinada a ser felices, lo cual pasa por aprender a evitar o, en último extremo, saber resolver, los conflictos con los demás, con nosotros mismos y con la Tierra. Esto conlleva potenciar la inteligencia emocional, la empatía con los demás y el autoconocimiento. Iniciativas como la asignatura de Educación para la Ciudadanía sirven algo, pero no son suficientes, porque se quedan en algo anecdótico, cuando lo deseable sería que todo el proceso de formación se entendiese como un camino de crecimiento personal.

Además, la sociedad debería construir espacios donde todos podamos seguir compartiendo y construyendo aprendizaje, una vez que hemos abandonado la etapa formativa propiamente dicha. En este sentido, la psicología debería llegar a todos los espacios de aprendizaje, para niños y adultos, a modo de talleres vivenciales.

Por supuesto, los profesores deberían adquirir las capacidades para poner en práctica estos enfoques, lo cual exigiría que ellos mismos aprendieran, y lo hicieran viviendo y experimentando. Me atrevo a ir más lejos, para reclamar un hueco importante dentro de este planteamiento, para ramas de la psicología aún poco aceptadas en España, como la Gestalt y la psicología transpersonal. Junto a ellas, hay que reconocer la enorme aportación de las filosofías orientales, incorporando prácticas como el yoga y la meditación.

Igualmente hay que potenciar una adecuada cultura de la alimentación y del cuidado del cuerpo en general. De esta forma facilitaremos el equilibrio cuerpo-mente, a los que yo añado también el espíritu. Desde ese equilibrio podemos llevar una vida más plena y armoniosa. El objetivo final es que dispongamos de las herramientas que nos permitan percibirnos más intensamente como seres vivos auténticamente conscientes. A partir de aquí, nuestro centro de gravedad personal se desplazará desde el actual “tener” hasta el “ser”, y los aspectos relacionales y vivenciales ganarán protagonismo en nuestras vidas, arrinconando las pulsiones consumistas y los comportamientos agresivos. Estoy seguro de que esto desencadenaría un proceso natural de cambio del modelo económico.

La humanidad se ha acostumbrado a pensar mal de sí misma y a creer que nuestra especie no tiene arreglo. Pero nosotros mismos, desde nuestros rígidos moldes mentales, creamos nuestra propia realidad. Carl Gustav Jung habló del inconsciente colectivo, formado por el conjunto de ideas y recuerdos que pertenecen a toda la humanidad y que son fruto de la experiencia de innumerables generaciones. Algunos físicos han propuesto la existencia del Campo Akásico, que se expandiría por todo el universo y sería la fuente última de la información que observamos en la naturaleza en forma de leyes naturales o de programas genéticos. En este campo quedaría impresa, a modo de información sintonizable y activa, la huella de todos los seres que han existido. Esta teoría es coherente con el creciente consenso acerca de que la evolución biológica no se ha podido producir por azar, siendo por tanto necesario algún tipo de “guión” preestablecido.

Si bien los seres humanos percibimos un mundo repleto de objetos individualizados y separados (nosotros mismos entre ellos), y actuamos conforme a esa percepción, abusando de otros seres humanos y de los recursos que nos ofrece la Tierra, como si estos comportamientos no pudieran pasarnos factura, los avances científicos demuestran que la realidad no funciona así. La física cuántica ha determinado que las partículas tienen una doble naturaleza, porque son corpúsculo y onda al mismo tiempo. Las ondas forman campos y a través de esos campos todo queda interconectado. La investigación biológica ha encontrado ese mismo tipo de fenómenos en el cuerpo de los seres vivos.

Sabios de distintas épocas, lugares y creencias, y filósofos de la ciencia, estos últimos relacionados en su mayoría con la física cuántica y la cosmología, han participado de la idea de que los seres humanos, cuando alcanzamos ciertos estados de conciencia, podemos establecer conexiones psíquicas entre nosotros y con otras dimensiones del Ser, llegando a alcanzar una sensación de unidad con el Todo.

Parece que la ciencia y la sabiduría perenne, esa que, desde distintas culturas, se ha ocupado desde hace milenios en buscar respuestas a las preguntas fundamentales, están en un proceso de confluencia. El mensaje que se deriva de todo esto es muy esperanzador, porque contribuye a llenar de sentido nuestras vidas, a dotarnos de un sentimiento de integración con nuestro planeta, a llenar el vacío existencial que es la fuente de tantos problemas, y a ayudarnos a romper esos esquemas mentales que tanto nos limitan.

El conocimiento, el crecimiento personal y la difusión de conocimientos verdaderamente trascendentes debería ser el camino a seguir por el sistema educativo, que adquiriría así una gran capacidad de sanear el tóxico inconsciente colectivo actual. Esto es condición necesaria para que se produzca el salto cualitativo que la humanidad requiere.     José Darío (Expansión)

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Sabiduría es saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no lo necesita (Aristóteles)