EL COMPROMISO y EL AMOR MÁS PROFUNDO

Artículo en DESTACADOS, Relaciones por publicado el 19 abril, 2017 0 Comentarios

No tenemos que comprometernos a un futuro juntos. El futuro es tan desconocido. Hagamos un compromiso más profundo:  Con la presencia .

Somos tan fluidos, y estamos tan cansados de pretender que sabemos. Nuestros pensamientos y sentimientos están en constante cambio, son incontrolables, como un océano salvaje de amor. Nuestros deseos crecen y menguan; nuestros sueños nacen y mueren a cada momento.

No tenemos que comprometernos a una cierta forma de amor. Las formas están cambiando siempre, como las mareas.

No necesitamos seguridad aquí. No estamos buscando comodidad, sino la Verdad.
Hagamos un compromiso más profundo; uno que no pueda romperse o perderse.
Con la presencia. Para estar en el aquí y ahora.

Para dar todo de nosotros mismos. Para conocer, y dejarnos conocer.
Para decir la verdad, hoy; sabiendo que nuestra verdad podría cambiar mañana.
Para inclinarnos ante el otro, incluso si nuestros corazones están rotos o sensibles.
Sin promesas, sin garantías.
¡El amor requiere de valor! ¡Sí!

Porque el amor es un campo, no una forma. Comprometámonos con el campo, recordemos el campo en cada momento de nuestros preciosos días en esta Tierra.

En diez años, podríamos seguir juntos. Podríamos tener hijos. Podríamos vivir juntos, o separados.
Podríamos no volver a vernos nunca más. Este podría ser nuestro último día.
Si somos honestos, en realidad no lo sabemos; la incertidumbre es nuestro Hogar.

Podríamos ser amigos, o amantes, o extraños, o familia, o podríamos seguir siendo algo indefinido, más allá de la narrativa, nuestro amor no puede ser capturado en palabras.

Aquí, al borde de lo conocido, en la línea que algún día dividió la cordura de la locura, y la duda de la certeza, jugamos, bailamos, bebemos té, nos acariciamos, lloramos, nos encontramos.

Sacrificamos la comodidad y la previsibilidad. Pero lo que ganamos es asombroso: Este tremendo sentido de estar vivos. Completamente abiertos a los misterios del amor, a los misterios de nuestros cuerpos.

Un poco en carne viva, tal vez. Un poco temblorosos. Quizás un poco desorientados, pero tal vez este sea el precio de ser absolutamente libres.

Tal vez una antigua parte de nosotros siga aún buscando a mamá o papá, a esa Persona Mágica que jamás ha de irse, que siempre estará allí, que se lleve la soledad reprimida que vive en nuestras entrañas. Amando esa parte asustada, también; inclinándonos ante esa parte, también, pero sin ser controlados por ello.

Y los demás les preguntarán:
¿Qué hay de su futuro? ¿Qué pasará si tienen hijos?
¿Cómo diablos se definen ustedes? ¿Por qué le temen al compromiso?
¿Por qué huyen de la seguridad? ¿De la comodidad? ¿Del futuro?

Los llamarán locos, o dirán que no conocen el amor, o que están perdidos, o que son poco amorosos y egoístas, y vosotros sonreiréis, y entenderéis su miedo, porque ese miedo fue alguna vez vuestro, y ahora ya no podéis abandonar vuestro camino. Y nadie tiene que caminar con vosotros. Nunca.

En determinado momento, sólo la Verdad los hará sentir satisfechos. Una verdad viviente, renovándose a sí misma en cada momento, la Verdad salvaje del corazón abierto.

Cuando el Amor y la Verdad son Uno, cuando el Compromiso está profundamente enraizado en el aliento, podemos finalmente pararnos frente a frente sin resentimiento, y estallar en el más melancólico de los atardeceres, cobijados en la más profunda alegría.

Caminando solos, juntos, solos.     – J. Foster

 

(* * *)

 

 

No tengas miedo de perder el Amor:

“Prométeme que nunca me dejarás. Dime que siempre te sentirás de esta manera.

Dime que soy el único. Dime que sólo tienes ojos para mí…”

 

Esto no es presencia, es adicción.

Esto es un bebé anhelando a su madre.

Esto es un sentido de desamparo y dependencia.

Una dependencia que era real cuando eras joven.

(Sin mamá, estarías muerto; una buena adicción).

 

Pero ahora eres un adulto, ya no eres dependiente.

Tu soledad ha dejado de ser un peligro 

(incluso si se siente como algo peligroso).

Y no estás incompleto sin mamá,

sin una pareja, sin un compañero del alma, sin tu otra ‘mitad’

(incluso si te sientes incompleto).

 

Eres entero y completo porque existes.

Porque respiras. Porque sientes lo que sientes.

 

Nadie puede prometer que nunca te dejará.

Nadie puede prometer que siempre te querrá cerca.

Nadie conoce el futuro. Y cambiamos. Y sanamos.

Y crecemos. Y nos hacemos más conscientes de nosotros mismos.

Y la presencia es la única certeza aquí. 

 

La presencia es lo que anhelamos.

Sin embargo, la presencia no está fuera de nosotros.

 

Y así es que rompemos con la adicción, mediante el descubrimiento de la presencia.

No ‘otra’ presencia, sino la nuestra.

Rompemos la dependencia al acercarnos a nosotros mismos.

Sintiendo nuestros pies en el suelo.

Sintiendo cómo el vientre sube y baja.

Respirando en nuestro placer y en nuestro dolor.

Apropiándonos de nosotros mismos, por fin.

 

Lo único que jamás te dejará, eres tú.

 

Tú, nunca buscando amor, sino siéndolo,

irradiándolo desde tu esencia,

como la Tierra, y la gravedad atrayendo todo

hacia tus brazos abiertos de par en par.

 

No tengas miedo de estar solo. 

No tengas miedo de ‘perder el amor’.

(No puedes perder el amor). 

Siempre estás protegido, incluso cuando tu corazón se rompa.

 

La verdad es: no necesitas a otra persona para tu felicidad.

Y así es que puedes amar a los demás, en lugar de aferrarte a ellos

por costumbre, por miedo, por vergüenza,

o porque aún estés inconscientemente buscando a mamá:

 

- J. Foster

 

 

 

logo_sidebar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


3 + siete =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Sabiduría es saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no lo necesita (Aristóteles)