El don de la actitud

Artículo en Actitud, PARABOLAS por publicado el 7 abril, 2011 0 Comentarios

Miguel es la clase de persona que suele estar de buen humor y suele tener algo positivo que decir. Está motivado de forma natural para ver el lado positivo.

Al verlo así, alguien se le acercó y le dijo: “No entiendo como puedes ser una persona positiva siempre. ¿Cómo lo haces?”.

El contestó: “Cada mañana me levanto y me digo: tienes dos opciones hoy. Puedes elegir estar de buen humor o puedes elegir estar de mal humor”. “Elijo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo “malo”, puedo elegir ser una víctima o puedo elegir aprender de ello”. Elijo aprender de ello. “Cada vez que viene alguien a mi quejándose, puedo elegir aceptar su queja o puedo indicarle el lado positivo de la vida. Elijo el lado positivo de la vida”.

Pero eso no es tan fácil, protestó quien preguntaba. “Si lo es” contestó Miguel. “La vida es toda sobre las elecciones que haces. Cuando quitas todo lo que sobra, cada situación es una decisión. Tu eliges como reaccionas a las situaciones. Tu eliges cómo la gente te afecta. Tu eliges estar de buen o mal humor”. Lo que hay detrás de todo esto es: “tu eliges como vives la vida”.

Quien preguntaba reflexionó sobre todo eso y siguió su camino. Unos años más tarde se enteró de que Miguel había tenido un accidente grave. Le operaron durante 18 horas y estuvo semanas en cuidados intensivos. Le vió seis meses después del accidente. Cuando le preguntó como se encontraba, el contestó que no podía estar mejor. Le preguntó que le paso por la mente cuando tuvo el accidente.

“Lo primero que pasó por mi mente fue el bienestar de mi hija que pronto nacerá, luego, mientras estaba tumbado en el suelo, recordé que tenía dos opciones: Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir”.

¿No tenías miedo, no perdiste la conciencia?

“El personal de la ambulancia fue estupendo. Estuvieron todo el rato animándome, que iba a ponerme bien. Pero cuando me llevaron a urgencias y ví las caras de los médicos y enfermeras me entró el miedo. En sus ojos leí –es un hombre muerto- Entonces supe que necesitaba actuar”

¿Qué hiciste? “Había una enfermera preguntándome cosas, que si era alérgico a algo. Los médicos y enfermeras se detuvieron a oir mi respuesta. Respiré profundo y les dije y grité –Gravedad-. Mientras se reían, les dije: “Estoy eligiendo vivir. Operenme como si estuviera vivo, no muerto”.

Miguel vivió gracias a la habilidad de los médicos, pero también a su asombrosa actitud. Aprendí de él que todos los días tenemos la opción de vivir completamente. La actitud, después de todo, lo es todo. El Ser y no el hacer.

“Por lo tanto no te preocupes sobre el mañana, pues el mañana se ocupara de si mismo. Cada día tiene bastante por si mismo” (Mateo 6:34)

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Sabiduría es saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no lo necesita (Aristóteles)