Relaciones y realidad

Artículo en DESTACADOS, DIVERSOS, PREGUNTAS, Relaciones por publicado el 17 septiembre, 2011 0 Comentarios

Es fácil admirar, reconocer y no tener nada en contra de grandes seres en la distancia, como Jesús, Buda, etc…pero si estuvieran cerca y te dijeran cosas sobre ti que no quieres oir, reconocer o aceptar….no te sería tan fácil…y quizás tu mente les echaría abajo con alguna “buena” razón. En los libros, en la lejanía, es muy fácil, admirar, aceptar al otro. Pero cuando esa misma persona, aparece en tu vida, y la ves de cerca, tu mente es capaz de perderse y crear cualquier disculpa, idea, creencia o excusa para descalificarle y así poder “salvarte” o escapar. Especialmente si como muchas veces es necesario, no nos adula sino que nos pone de cara a la realidad, aunque esto sea incómodo.  Comprende por tanto, cuanto te cuesta reconocer a otros que tienes cerca, perdiéndote en las formas, en sus energías o en sus apariencias.

Hay algo muy fuerte acerca del ser humano…: El hombre es un animal muy extraño. Puedes apreciar a Jesús o a Buda, pero si viene y te confronta, no serás capaz de apreciarle en absoluto – puede que incluso vayas luego en contra suya, puede que te conviertas en su enemigo. ¿Por qué? cuando lees un libro sobre Buda, todo está muy bien, el libro está en tu mano. Pero cuando un buda vivo te confronta, el no está en tu mano – estás cayendo en sus manos.

De ahí el miedo, resistencia, uno quiere escapar. Y la mejor manera de escapar es la de convencerte de que el está equivocado o de que hay algo malo en él. Ese es el único camino, si te pruebas a ti mismo que el está equivocado. Y podrás encontrar mil y una cosas en Jesús o en Buda que pueden parecer erróneas. Estás cerrando los ojos, estás ciego y tu mente está confusa y agitada. Puedes proyectar así cualquier cosa. Proyectar es poner en el otro cosas que son tuyas o están en ti. 

Mucha gente inicialmente admira, reconoce o hasta idolatra a quienes les muestran ciertos caminos, pero después del “enamoramiento” o de la proximidad y de la relación más estable, encuentran algo que consideran erróneo y que les sirve para descalificarlo. El ego son especialistas en crear las “razones” o excusas necesarias para escapar de quienes consideren una amenaza o  peligro, algo o alguien que confronte su ego/yo y haga ver  lo que no quieren. Entonces aparece el riesgo de la proyección “yo no soy el problema, es él; yo estoy bien, él o eso me amenaza…”. O simplemente se descalifica desde la “razón” o la moral a la otra persona, para que el ego se sienta superior y así poder evitar lo que teme. Sólo es miedo. Sólo el ego se ofende.

Es necesario un gran discernimiento, honestidad y sinceridad para poder darse cuenta de ese proceso. Requiere ser objetivo sobre uno mismo, lo que no es fácil. Por eso es tan recomendable la perspectiva que nos puede dar otra persona sobre nosotros mismos. No cualquier persona, no sólo un conocido próximo o íntimo, sino alguien no implicado contigo, un terapeuta o guía, etc, una persona con preparación, práctica y coherencia personal suficiente, incluida la intuitiva, la capacidad de ver más allá de las apariencias.

Un ejemplo claro que tanto condiciona y sufre el ser humano: La mayoría de las personas no son capaces de “ver” – de comprender- de verdad a otras personas. Se pierden y limitan a ver las formas de expresión externas, y a reaccionar conforme sean éstas, juzgando, comparando, criticando desde la ignorancia. Surge así la aversión, la separación y la ofensa personal, que tanto sufrimiento personal y colectivo han causado. Quien sea capaz de ver más allá de la personalidad en el otro, y no reaccionar ante sus maneras de “ser” externas, evitará innecesarios conflictos y separaciones. Esto no implica decir tu verdad y sentir cuando lo consideres oportuno, o elegir dónde, cómo y con quién estar. Significa activar la empatía, la comprensión y la tolerancia.

No vemos la realidad porque nos identificamos con lo aparente, con la superficie o la personalidad. La identificación es fruto de la ignorancia y de la vida inconsciente, y como mucha gente vive así, en una realidad aparente e ilusoria, la mayoría tiende a repetir lo que ve.

Estamos dominados por todo aquello con lo que nos identificamos. Podemos dominar y controlar todo aquello de lo que nos desidentificamos. Cada vez que nos “identificamos” con una debilidad, culpa, miedo o cualquier emoción o impulso personal nos limitamos y paralizamos. Hemos aceptado estas limitaciones, nos hemos puesto a nosotros mismos estas cadenas. Roberto Assaggioli (Creador de la Psicosíntesis)

Las relaciones son sagradas. Cada persona es una oportunidad para dejar que nuestras percepciones se sanen y los errores se corrijan. Cada persona es una oportunidad para perdonarse a uno mismo al perdonar al otro.

REALIDAD versus APARIENCIAS

Lo que tu crees que es real, tal vez no lo sea de verdad. Pensamos que nuestros sentidos nos muestran la realidad, pero los cinco sentidos físicos sólo nos permiten percibir limitada y distorsionadamente, la superficie exterior.  Vemos las cosas no como son, sino como la mente cree que son

Cuando los grandes sabios dicen que este mundo es ilusorio se refieren sobre todo a una generalizada actitud humana: Confundir las apariencias es confundir las formas externas – sean físicas o sean formas de expresarse- con la realidad, la verdad de las cosas, la esencia que se encuentra detrás de las formas externas. Es confundir lo superficial con lo profundo, con lo esencial. Es confundir lo accesorio con lo importante.

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Sabiduría es saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no lo necesita (Aristóteles)