Terapeutas

Artículo en DESTACADOS, Gestalt, Perspectiva, Psicologia, Salud, Terapia por publicado el 18 noviembre, 2011 0 Comentarios

El terapeuta es un acompañante, con su presencia, se convierte en un vigía, en un mapa. El conoce el territorio y da confianza al acompañado. Eso no quiere  decir que el avanzar por ese territorio no sea motivo de cuidado o que no existan riesgos. El terapeuta no sabe si va a haber un final “feliz”. Las posibilidades son muchas. El guía no puede garantizar el retorno a Itaca, pero eso al final no importa. Lo que importa es el camino del guerrero, del paciente. El terapeuta conoce mapas y se los muestra al paciente. El camino se conoce caminando. Se conoce por vivencia propia. El terapeuta ya hizo su recorrido, conoce su laberinto, y puede decirle y hacerle sentir que es posible salir. Puede recordarle que no es el primero ni el único que va a hacer esa Odisea. “Yo ya hice mi viaje y sé que se puede”. Y aceptamos el miedo que acompañe el viaje, lo que quitamos es la cobardía: el miedo al miedo. Los terapeutas estamos para acortar caminos que fueron largos para nosotros. 

Hay una terapia profunda y otra que sólo analiza los mapas de la patología y no los de la salud integral. La terapia profunda sólo la pueden realizar los terapeutas que han estado al otro lado, han sido pacientes, y han realizado para si mismos al menos años de desarrollo y crecimiento vivencial, en terapia individual, en grupos de terapia/crecimiento y talleres especializados. Un terapeuta ha de haber avanzado en ese camino. El crecimiento tiene que ser simultáneo, coherente. La técnica funciona si el terapeuta está vivo, lo que la vivifica es el desarrollo del terapeuta, es decir, las ha aplicado en el mismo, las ha vivenciado: ha tenido una experiencia que transciende lo mental, lo emocional. Un terapeuta titulado sin trabajo personal es un robot. La base de una técnica es la experiencia vivencial. Esa es la gran diferencia entre una formación de terapeutas vivencial (Gestalt/Transpersonal) y la limitada formación universitaria fundamentalmente teórica de los psicólogos.  

(G. Borja y Claudio Naranjo)

 

El verdadero psicoterapeuta ha realizado su propio proceso personal antes de ejercer como tal, es decir ha estado al otro lado, y ha sido paciente en terapia individual y de grupo durante años, se ha trabajado realmente. Un terapeuta puede no ser psicólogo y ser un gran terapeuta y viceversa, un psicólogo puede no ser un terapeuta. El psicólogo es quien obtiene la licenciatura en Psicología después de realizar una serie de cursos universitarios fundamentalmente teóricos, y que no incluyen la realización de terapia individual y  grupal. Puede este psicólogo haber realizado más estudios intelectuales y masteres fundamentalmente teóricos o con prácticas no realmente vivenciales. Así no habrá hecho el proceso adecuado, no habrá pasado por el otro lado durante años y será un riesgo si se pone a trabajar con personas sin haberlo hecho el mismo. Para trabajar con personas a nivel psíquico es imprescindible que quien lo haga al menos se haya tratado en terapia y haya pasado por un grupo terapeutico durante años, ambos complementos movilizan y enseñan. Pero además una visión complementaria trasnspersonal es necesaria para poder ver la realidad completa.

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Sabiduría es saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no lo necesita (Aristóteles)