José Ignacio Fernández dirige desde hace años Grupos de Crecimento, Talleres especializados y Retiros, e imparte algunas conferencias. Su enfoque es  integrador, síntesis abierta de distintas fuentes. Los participantes destacan su discernimiento, y el don para comunicar y facilitar procesos grupales. 

Su formación ha sido multidisciplinar y transversal lo que ha facilitado una perspectiva más amplia e integradora de la realidad humana. La formación más profunda es la experiencial resultante de los encuentros con maetros de referencia y de la investigación de saberes perennes como el Advaita, Zen, Mística occidental y oriental y otra.

Profesor de Meditación y Yoga (ESD). Terapeuta Gestalt (AETG) y Transpersonal. Formado en Facilitación Grupal (IIFACE). Certificado en Coaching Integral (ECOI). Diplomado como experto en Desarrollo Transpersonal (EEDT). Miembro de la Asociación de Tereapia Gestalt. Diplomado en Cosmología arquetípica (CPA Dip. Regents College London-L.Greene Phd). Estudió y experimentó adicionalmente Enfoque Sistémico B. Hellinger, Transgeneracional, Tantra integrativo, Chamanismo, UCDM, Psicodrama. Licenciado en Ciencias por la Universidad de Cantabria (UC). 

La experiencia en enseñanza y trabajo con grupos le ha proporcionado perspectiva y capacidad de aplicación práctica a personas y grupos. Después de licenciarse en la universidad ejerció durante años con responsabilidad ejecutiva, hasta que la motivación interior le llevó a un profundo cambio también profesional a finales de los 90. Ha dirigido entre otras las siguientes actividades: Grupos estables de desarrollo humano. Talleres intensivos especializados,  Retiros y  Cursos de Meditación y perspectiva esencial. Ha dado conferencias sobre distintos temas clave. Ponente en distintos Congresos. Centra su actividad en la divulgación y comprensión esencial del ser humano. 

 

Las palabras señalan pero no son lo que señalan. Para comprender se necesita conocer con experiencia real. Cuando me preguntan la profesión, una palabra serviría para salir al paso, pero términos como terapeuta, coach o profesor de yoga, son a menudo limitados y no responden a una realidad más amplia. Una opción es usar algo más neutro: “facilitador”. En parte siento una respuesta más amplia: “Alquimista de grupos”. Y como no, también esto requiere aclaración.

En la Alquimia se produce una transformación de lo denso en lo sutil. En las personas esto implica ayudar a activar el potencial de alguien que se percibe incompleto. El proceso alquímico revela lo esencial que se encuentra más allá de lo aparente, a través de la consciencia. La Alquimia es una forma de integrar espíritu y materia. Como decía Jung “Si la separación entre mente, cuerpo y espíritu es extrema aparece la locura”.

Después de años de trabajo con personas tanto individualmente como en grupos, he centrado mi actividad en los grupos. Esto no resta valor al trabajo individual, que es un complemento excelente. Realizar un proceso paralelo individual/grupal es muy valioso. pos con contenidos y contextos adecuados son el formato por excelencia para el aprendizaje y la maduración de la persona. Los grupos reflejan la realidad de la vida, la existencia de los otros, las relaciones. Hay un paralelismo con el proceso alquímico. 

En el grupo hay un conjunto de ingredientes potenciadores de la transformación. El grupo aporta más que la suma de sus partes. La energía grupal impulsa y moviliza enormemente. Los otros no son ajenos a nosotros como tendemos a creer. En un grupo diverso de “desconocidos”, existe una oportunidad de descubrimiento de uno mismo en los demás. La integración o unidad, es el objetivo de la suprema Alquimia.   

Sucede en las dos actividades que realizo desde hace ya 15 años: El grupo de crecimiento o talleres especializados, más dinámicos o relacionales, y los retiros  más impersonales o silenciosos. En ambos formatos los asistentes llegan a menudo sin conocer a nadie, con su prima materia, equipaje de dificultades aderezado de miedo o desconfianza, y cierta porción de prejuicios limitantes. Si existe disposición y presencia suficiente el proceso alquímico se inicia y aquella densidad inicial va transformándose en algo más sutil donde lo superficial o lo aparente pierde protagonismo en beneficio de lo esencial. Este fenómeno alquímico se da en ambos contextos, que no son incompatibles, sino muy complementarios. Por lo que realizarlos paralelamente es muy recomendable.

Maravilla observar en los retiros esa transformación que tiene lugar sin que los participantes se conozcan o se “relacionen” salvo compartiendo una convivencia silenciosa. Llegan con la densidad de lo personal y en la mayoría de los casos, se van más livianos, más sutiles y reconectados con lo esencial. En este caso el alquimista mezcla ingredientes diversos, entre otros, los silencios, adecuado diseño y comunicación, palabras que apuntan a lo sutil, la música evocativa…unido al campo cuántico existente y a los cuidados contenidos. Al final uno percibe un aroma de presencia y de comunión con aquellos “desconocidos”. 

Los alquimistas favorecen los procesos pero es imprescindible que cada uno haga su parte. Para beneficiarse de la alquimia el participante necesita de una actitud adecuada, disposición no exenta de cierta confianza y paciencia. Y es necesaria una estancia o exposición suficiente que varía según los casos. Todo esto son ingredientes básicos para la Alquimia.

La Alquimia de Grupos es una técnica y a la vez un arte delicado. Es un alto honor y también una profunda responsabilidad ejercerla. Requiere de dones como tantas artes. Entre otros, capacidad de organización, de optimizar ritmos y contenidos, de saber dar prioridad a lo importante y poner límites a lo superfluo, de observación profunda de la energía o emergente grupal, etc. Se necesita también de conocimiento y aprendizaje a través de la experiencia real: haber pasado por grupos durante años. Pero sobre todo de una presencia sublime en la que no haya quien haga, y aquello suceda.

La Alquimia es como la vida: un misterio. En este sentido la vida es un viaje alquímico que todos debemos hacer. Ir en parte adecuadamente acompañado lo hace más ligero. La alquimia de grupo es un camino acompañado de amplias perspectivas. Favorece la levedad del Ser para quien se hace merecedor de ella con su presencia. Ineludible el descubrimiento esencial.

Autor del artículo: José Ignacio Fernández