La verdad y otras opciones

Sólo en este momento nos encontramos con la realidad

La verdad depende del momento. ¿Tienes sed ahora? tu verdad ahora puede ser que no y dentro de un tiempo ser que si. Siempre hay una verdad para cada instante, sacarla fuera de contexto y de tiempo es manipulación. En eso se basa la utilización insidiosa y negativa de los rumores interesados o de la información dirigida a perjudicar a otros. Hasta las palabras de la Biblia o de Jesús retiradas de su contexto podrían ser interpretadas como negativas. Un ejemplo, algo que expresó Jesús y que está en la Biblia: “A aquel que tiene, más le será dado, y para aquel que no tiene, incluso lo que tiene le será quitado”. Muchos interpretarían esto como negativo o injusto. Sólo es su interpretación errónea. Jesús se refiere al mundo interior, si allí hay negatividad o la persona se centra en la escasez, tenderá a manifestarse, y a la inversa, si uno alimenta o crea confianza, amor en su mundo interior, eso es lo que se manifestará en su vida.

¿ ACEPTAR LA REALIDAD ?

No hay nada más estimulante que amar lo que es

¿Tienes preferencias? Soy un amante de lo que es, y lo que es, es siempre lo que tengo ahora o lo que hay ahora. “Eso” tiene sus propias preferencias: el sol por la mañana y la luna por la noche. Y al parecer, siempre prefiero lo que está sucediendo ahora. Prefiero el Sol por la mañana y la luna por la noche. Y prefiero estar con la persona que está delante de mi ahora. Esa persona es la que prefiero y en ese momento no hay nadie más. Después cuando estoy hablando con otra persona, esa otra persona es la que prefiero. Lo que quiero es lo que es.

 

PREGUNTAS CLAVE PARA HACERTE A TI MISMO ANTE CUALQUIER IDEA O CREENCIA:

¿Es eso verdad?

¿Tienes la absoluta certeza de que eso es verdad?

¿Cómo reaccionas cuando tienes ese pensamiento?

¿Quién serías sin esa creencia o  pensamiento?

Si experimentas caos y confusión en tu interior, tu mundo exterior tiene que reflejarlo. Tienes que ver lo que crees porque eres el pensador confundido que mira hacia fuera y se ve a si mismo. Eres el intérprete de todo, y si hay caos en tu mente, lo que oyes y lo que ves tiene que ser un caos. Incluso si Jesús o Buda estuviesen frente a ti, oirías palabras confusas, porque la confusión está en el oyente. Sólo oirías o verías lo que piensas que el dice o hace y empezarías a discutir con él tan pronto como tu historia se viese amenazada.

Yo soy la historia de quien tu piensas que soy, no de quien realmente soy. Yo soy, para ti, tu historia no investigada, tu propio mito.

El mundo es tu percepción de él.

Sólo hay una dimensión sobre la que tenemos control: la interior.

Cuando discuto con la realidad: pierdo.

¿Qué prefieres tener razón o ser libre?

(Adaptaciones de JIF de textos de Byron Katie)

 

 

HAY OTRA OPCIÓN

Si digo sí o hablo a favor de ellos muchos no leerán más. Si digo no o en contra serán otros quienes lo ignoren. ¿Interesa la verdad realmente?. No siempre. En muchos casos prevalece nuestra visceralidad y afinidades. ¿No hay otra opción?. Sí. Con humildad y más allá de todo interés, escuchar y ampliar nuestra visión. Estar abiertos al cambio de nuestras propias ideas si vemos su inconsistencia o error. Dispuestos humildemente a aprender  y  comprender. Ayuda un poco de ecuanimidad y honestidad.

Encontrar en cualquier persona,  y más en un colectivo grande, algo o alguien a quien criticar, una “razón o excusa” para descalificar y generalizar, suele ser fácil. ¿Pero es esa toda la verdad ?. La responsabilidad de los medios de comunicación es la de evitar caer en la tentación de juzgar algo en base a personas o casos aislados no representativos de todo un colectivo. El riesgo es perder la visión de conjunto, la esencia de las cosas. Que los árboles no nos dejen ver el bosque.

Uno de los motivos del descontento es, cómo hemos observado en muchas ocasiones, que el interés personal o partidista se impone al interés colectivo. De alguna manera mi propio interés o el de los ”míos” me lleva a ser incoherente: por ejemplo, propongo algo pero si tu propones algo parecido, me opondré o no lo apoyaré. Prefiero y elijo tu fracaso (mi “beneficio”) aunque aquello tenga un perjuicio colectivo. Tener el valor de cuestionarme mis ideas y forma de ver las cosas, y abrirse a las de los demás es clave.

Tanto para los que están a favor o en contra, dentro o fuera, la mejor opción es encontrar lo mucho que nos une, en vez de crear separación en base a rechazos viscerales, interesados o diferencias anecdóticas fuera de contexto. La realidad tiene un contexto y requiere visión global.

La influencia de los medios de comunicación, de la educación oficial, etc es grande. Muchos acaban creyendo que la realidad es distinta  a lo que realmente es. Se presentan formas de ver las cosas, imágenes y contenidos que acaban distorsionando totalmente la realidad. Nos condicionan a creer que las cosas son de otra manera de cómo realmente son. Sucede por intereses diversos no sólo el económico. Hay cosas que venden o interesan más. Hay otra opción: honrar la realidad y buscar la verdad por encima de todo.

Quienes programan no sólo los medios sino también la educación tienen el poder de crear opinión, creencias, que condicionan enormemente al ser humano. Los contenidos educativos o divulgativos de los medios son consecuencia de los intereses y condicionamientos propios de quienes los diseñan. ¿Dónde queda el interés general o la realidad?.  Cuando las personas que les otorgamos ese poder demos en parte ese salto de conciencia necesario, quienes tienen responsabilidades colectivas  empezarán a priorizar el interés general y la verdad, sobre lo propio.

Es un gran viaje interior hacia un nivel de discernimiento elevado. Una comprensión, apertura y conciencia especial. Algo que no se enseña o muestra casi en colegios o universidades. Que como en lejanos tiempos, es indicado o enseñado por seres o escuelas alternativas de crecimiento o espiritualidad abierta.

Es posible. Puede ser. Son tiempos de cambio y la energía apoya a quienes fluyan adecuadamente con ella. Es necesaria una regeneración. Pero la transformación ha de ser de dentro de cada uno hacia afuera. Por ahí empieza. Si dentro construimos, crecemos, maduramos, se manifestará fuera, en lo colectivo. El camino es el del cambio inteligente e integrador. Lo que nos une, que es la inmensa mayoría, es lo esencial.  Es más una evolución interior, que una revolución externa. Un cambio responsable y consciente a todos los niveles. Aprovechemos la oportunidad. Que cada uno haga su parte.  (JIF–May 2011)

 

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