Decisiones y cambios: atravesar la mente. Hasta cuándo?

DECISIONES y cambios: Atravesar la mente
Confianza y traición interior.

¿Sigo a mi mente analítica con sus razones o a mi corazón? ¿a mi sentir profundo (distinto de la emoción reactiva) o a mis justificaciones? Un ejemplo sirve para facilitar la comprensión. Es larga la ya la experiencia observando el proceso de tomar decisiones en las personas para hacer un cambio o por ejemplo para participar en nuestras actividades on line o presencial. Hay fases con sus pruebas:

-Nos llega la información sobre una actividad o algún posible cambio y muchas veces nos resuena. Sentimos que algo interno dice si. Luego aparecen miedos y excusas razonables, la traición interior. Quienes pasan esta primera prueba de decisión ante un cambio o asistir afrontan otras: la de los días previos, la del inicio del cambio o actividad, el reto de profundizar, y la del final. Sostener es el reto no sólo iniciar.
→Los días previos a asistir (crisis pre-asitencia): Aunque tomamos nuestra decisión y nos inscribimos, a veces la mente sigue trayendo razones, suposiciones y la vida pone a prueba el compromiso con la decisión, con circunstancias y estados emocionales.
→Inicio: llegamos a esa actividad, y hacemos suposiciones (in)conscientes o sacamos conclusiones prematuras sobre lo que vemos en ese inicio. Es clave transcender personalidades y ver más allá de las apariencias. Recordar que nuestra mirada es limitada y distorsionada en general.
→Profundizar: si somos capaces de confiar y darnos el tiempo suficiente para el proceso podremos profundizar y beneficiar(nos) de y a la actividad. Para ello es necesario soltar los juicios que pudimos hacer al inicio, y centrarse a lo esencial. Focalizarse y recordar nuestra intención. Y poner mucha atención al propio mundo interior.
→Final: Es muy habitual que quienes llegaron a esta fase quieran continuar (por ejemplo en un retiro o taller quisieran quedarse más días) y que estén muy agradecidos. En algunos casos suelo decirles que observen como llegaron y la desconfianza, miedos iniciales y donde están ahora.

Todo esto es una invitación a atravesar nuestras mentes, observarlas y que no nos paralicen. Dar pasos, más allá de la razón. “Si lo pienso no lo hago”. Nuestra evolución está más allá de una “zona de comodidad” del miedo paralizante. Al final estamos tratando de la herida nuclear, el sentimiento de separación, que vivimos dentro entre mente y corazón, yo y los demás, norte y sur, masc fem, etc. Hemisferio izdo y dcho.

Otro mundo es posible, comenzando por tu propio mundo interior. Sólo uno puede cultivar su jardín interno. Las referencias y enseñanzas de otros adelantados en ese camino motivan, inspiran y sirven mucho, pero no lo pueden hacer por ti.

Transitar este sendero de evolución es inevitable, y cada vez más urgente por los tiempos que vivimos. En beneficio propio y colectivo. Todo suma. Confía, no creas a la mente cuando dice “no puedes”. Todo conspira para que en estos tiempos si puedas. Por eso te ha llegado esta lectura.

Bienvenido a una nueva realidad, a un nuevo mundo, que comienza dentro de ti. Gracias por hacer tu parte.
Jose Fersan

 

¿Hasta cuando hay que estar “limpiando” (interiormente) ?

¿hasta cuando limpiar nuestro cuerpo, casa o cocina…? el interior y el exterior aparentemente separados tienen similitudes. La respuesta resonante es clara: con cierta frecuencia. Algunos matices: El proceso de autobservación o “limpieza” es continuo. Estamos puliendo las aristas del diamante en la dimensión humana.

A nivel esencial espiritual todo es perfecto. Quienes realizan procesos profundos de autoconocimiento con las diferentes herramientas pueden posteriormente entrar en fases más relajadas. Cuidando no «ensuciarse», se puede vivir en modo “mantenimiento”, con apertura a seguir observándose y con humildad atender aquello pendiente o más sutil y lo que vaya emergiendo en el día a día.

El equilibrio está entre la obsesión por la “limpieza” y el ego- espiritual o no- que dice: “yo ya sé, o soy como soy y no tengo nada que aprender o atender de lo mío”. Que en general se proyecta, como que el tema o problema está fuera, los demás o el mundo.

Quienes aplican a la autobservación y la integración del amor y el discernimiento a lo largo de sus vidas serán luces para sus entornos y a este mundo, cualquiera que sea su dedicación. Benditos sean 👏

¿Pero… si somos esencia espiritual no hay nada que mejorar o arreglar?

En parte es así pero hay más. A la vez en apariencia, es paradójico. Existe una dimensión humana (la horizontalidad de la cruz) donde el ego tiene niveles de expresión. Quien esté libre o más allá del ego que «tire la primera piedra». No lo haría porque sólo el ego tira piedras 😊

La dimensión espiritual del ser humano es su esencia y no requiere mejoras. No obstante, ¿dejaría uno de tratar, cuidar o reparar su cuerpo físico porque no es su esencia?

Caminamos con ambas naturalezas y a menudo el ego puede usar el bypass espiritual, la excusa de que es un ser espiritual perfecto y que no tiene nada que tratar… y entonces la pregunta es…

¿vive uno realmente 100% desde el espíritu como un puro ser consciente anclado en la presencia, en el Ser?

Mucho discernimiento y humildad son necesarios para honrar ambas naturalezas. Gracias🙏🏻💛
Jose Fersan www.valordeser.com

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