El Eneagrama

Artículo en DESTACADOS, Relaciones por publicado el 30 agosto, 2015 0 Comentarios

¿QUE ES EL ENEAGRAMA? El Eneagrama es una herramienta de autoconocimiento, un mapa muy preciso de la personalidad humana. Está basado en 9 tipos básicos  de personalidad llamados eneatipos, también denominados “los nueve rostros del alma”. Nueve formas de pensar, sentir y actuar que nos revelan como funciona nuestra mente, cuales son nuestras motivaciones internas y cuales son nuestros comportamientos. Conocernos nos permite “darnos cuenta” de nuestros automatismos, autosabotajes, mecanismos de defensa y de manipulación. Pero el Eneagrama no solo nos revela  estos patrones sino que nos señala el camino para trascenderlos, en definitiva , para conseguir “la mejor versión de nosotros mismos”.  (Debajo te ofrecemos un Test de Eneagrama de calidad y otros contenidos)

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TEST SOBRE EL ENEAGRAMA:

En este enlace puedes realizar un test que te orientara sobre cual es tu tipo.

Test de eneagrama

 

 

 

También te adjuntamos debajo algún libro de calidad con explicaciones de los tipos. No obstante recuerda que los libros tienen sus limitaciones. Realizamos Talleres sobre el eneagrama que ayudan mucho a comprender. La lectura de libros está bien, pero quienes después de leer muchos libros del Eneagrama hemos realizado un taller con personas que han investigado y recorrido el camino, hemos encontrado unas comprensiones y claridad mucho mayor. Es nuestra experiencia con el eneagrama después de leer muchos libros durante años, asistimos a un taller de Eneagrama y fue cuando realmente pudimos comprender e integrar la información.

La Sabiduría Del Eneagrama Riso Richard

Maitri Sandra – La Dimension Espiritual Del Eneagrama

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LA DIMENSIÓN ESPIRITUAL  DEL ENEAGRAMA:

LOS NUEVE ROSTROS DEL ALMA

Mientras que cierto número de mapas espirituales y psicológicos deli­nean el ámbito del ego, El Eneagrama se constituye como uno especialmente poderoso para quienes buscan conocerse a si mismos. El eneagrama de la personalidad describe nueve personalida­des o egotipos distintos, cada uno de ellos con patrones mentales, emocio­nales y de comportamiento característicos. También describe, si se com­prende adecuadamente, cómo y porqué dichos patrones surgen cuando per­demos contacto con nuestras profundidades espirituales en la temprana infancia. Además, describe las transformaciones afectivas y de comporta­miento que debe experimentar cada uno de los tipos si se compromete en un trabajo espiritual serio que tiene como resultado el volver a comunicar, paulatinamente, con dichas profundidades. el verdadero uso del eneagrama tal como se concibió: como herramienta para la transformación espiritual que puede ayudarnos a ir más allá de los laberintos de la realidad egoica que describe. Honro a los maestros que me lo hicieron llegar, Itxazo, Claudio Naranjo o Gurdieff.

El trabajo del desarrollo espiritual es volver a conectar con las profundidades espirituales de nuestro ser; nuestra natura­leza esencial. La esencia no constituye un estado o experiencia extáticos, sino que puede surgir en nuestra consciencia como una cualidad distinta, como pueda ser la compasión, la paz, la claridad, la aceptación, la impeca­bilidad, la espaciosidad y la inteligencia, por citar unos pocos ejemplos, cada una de ellas con un tono y una cualidad de presencia característicos; incluso con su propio sabor y olor. Estas diversas manifestaciones o rasgos de nuestra Esencia o Verdadera Naturaleza se denominan los Aspectos Esenciales.

Expresándolo de un modo algo distinto, cuando exploramos vivencialmente el mundo de la personalidad, en lugar de tomarlo como realidad, comprobamos que constituye un universo holográfico mediante el que filtramos nuestras experiencias internas y externas. Es nuestra propia pelícu­la casera, cuyo guión está formado por las conclusiones a las que llegamos sobre la naturaleza de la realidad basándonos en nuestras tempranas expe­riencias infantiles. Todo lo que experimentamos se filtra -y por lo tanto dis­torsiona- mediante esta eterna, y a menudo inconsciente, película, que incluye a los que encontramos a lo largo de nuestras vidas, que por lo tanto tienen el desagradable hábito de ocupar los papeles y personajes de perso­nas importantes de los primeros años de nuestra vida. La trama, la atmós­fera emocional, y el modo en que respondemos en esta película lleva la impronta indeleble de nuestro tipo eneagramático.

Si lo investigamos de cerca, esta realidad interior demuestra ser una ilu­sión tan insustancial como las imágenes generadas por un ordenador que produce una realidad virtual. La física moderna de partículas nos ha mostrado que la materia, cuando se contempla con una gran ampliación, se revela a si misma como prácticamente formada por espacio vacío, por lo que su solidez es una ilusión de la percepción. Lo mismo sucede con nues­tro mundo interior: lo que parece tan real en la consciencia habitual resul­ta no ser tan sólido, después de todo, cuando lo observamos a fondo. Al desarrollar la capacidad de estar continuamente presentes y conectar a fondo con nuestra experiencia, y tener curiosidad por sus contenidos, pode­mos empezar a ver la realidad sin la distorsión de nuestra película interna. De esta forma pueden revelarse por sí mismos niveles cada vez más pro­fundos de realidad que no forman parte de este drama, poniéndonos pro­gresivamente cada vez más en contacto con lo que hay más allá, y es más básico que el filtro del ego: la Realidad, con R mayúscula, o nuestra natu­raleza definitiva y la naturaleza de todas las cosas.

Desde esta perspectiva, el trabajo psicológico es inseparable del desa­rrollo espiritual que realmente transforma el alma. El proseguir el trabajo espiritual sin trabajar en nuestra personalidad normalmente produce una falta de resolución de los temas muy asentados y una falta de una verdade­ra integración de nuestra espiritualidad, una situación que ha limitado e incluso hecho fracasar a muchos y a tradiciones espirituales. A la inversa, gran parte del trabajo psicológico está demasiado enraizado en la creencia de que el ámbito de la personalidad es en última instancia real. Cuando se presentan estados esenciales, el psicoterapeuta no transpersonal, por regla gene­ral, no sintoniza con ellos ni es consciente de que dichos estados deben pasar a un primer plano.

Aunque la verdadera visión interior psicológica solo se produce en los instantes en los que tenemos un destello de com­prensión que alcanza hondamente nuestra alma, la noción de estar presen­tes a nuestra experiencia no aparece en la teoría psicoterapéutica tradicional. Como podremos ver, esta perspectiva puede transformar en gran medida nuestra comprensión del territorio que cartografía el eneagrama, de forma que éste último pueda convertirse realmente en una herramienta para la auténtica transformación espiritual.

“La dimensión espiritual del Eneagrama” por Sandra Maitri

Todos los años realizamos Talleres de Eneagrama que permiten una comprensión y aplicación mayor que la simple lectura de libros. Contamos para ello con un gran facilitador. Si estás interesado ponte en contacto con nosotros. 

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Sabiduría es saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no lo necesita (Aristóteles)