Prepararse para ser pareja

Artículo en Relaciones, ULTIMOS ARTICULOS por publicado el 9 marzo, 2015 0 Comentarios

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Encuentra tu modo de ser buen compañero…Mejor me preparo para ser pareja., y lo demás ya vendrá solo.

Solemos reclamar al otro: “Hazme feliz”,  “Dame más” anclados en un guión de insatisfacción que se nutre de demanda: le des lo que le des, ¡será siempre insuficiente!

“AMA BIEN A TU PAREJA, DILE: SIN TÍ TAMBIÉN ME IRÍA BIEN, AUNQUE ME HONRA QUE ESTÉS CONMIGO”

 

En las relaciones después de la etapa inicial, antes o después aparecen los obstáculos, las tendencias, los hábitos, las defensas. Sería bueno aprender que el único camino para superar estos obstáculos es estar allí con ellos, y con  todo lo demás. Los extremos de no querer verlos o  solo ver eso, no ayudan.  Sobre todo es  imprescindible reconocer lo propio, la responsabilidad de lo que estoy haciendo y poniendo en la relación, y estar atento al riesgo de proyectarlo en nuestro compañero.  El problema se presenta cuando nos identificamos con nuestra coraza y nos sentimos seguros allí. Las defensas se convierten en una identidad que nos impide el amor. 

Las parejas proyectan en el otro el lado que se cierra y transportan aquella pelea interna a una pelea externa (Amarse con ojos abiertos. Bucal y Salinas 2000). 

Es la Proyección, el mecanismo fundamental para percibir nuestra sombra en los demás, como si de pantallas se tratara. Es un mecanismo de defensa que consiste en atribuir a otros, y en general al mundo exterior, motivaciones o faltas que se rechazan o no se reconocen en uno mismo”.  Prepararse para ser pareja requiere trabajo personal, conocerse y comprender, atención en todos los sentidos, para evitar que cuando la relación traiga situaciones delicadas, caigamos en la tentación de cargar la responsabilidad al otro o en la huida evitativa sin aprovechar la oportunidad de crecimiento de la relación. Es vital una actitud comprensiva, descubrir que lo  exterior, que quizás hemos condenado con vehemencia, en realidad nos pertenece.

Entrevista de V. Amela a Joan Garriga, psicoterapeuta gestáltico, especializado en relaciones de pareja (L.V). Ha aplicado a miles de parejas desde que cofundó hace 26 años el Institut Gestalt de Barcelona.

Necesitamos pareja?
Anhelamos un vínculo que nos reporte pertenencia, intimidad, sexualidad y crecimiento.

¿Y la pareja nos lo da? Sí, pero hoy queremos que la pareja sirva al yo…, y eso lo complica todo.

¿Puedo ser feliz sin pareja? Sí. Conozco a un monje feliz, sin sexo, pero con pertenencia, intimidad y crecimiento.

¿Y usted?
Me casé, me divorcié. Volví a casarme, aposté fuerte…, y volví a divorciarme. Luego tuve una pareja muy amorosa con la que no convivía… ¡y fue mi mejor relación!

¿Y qué sucedió?
Que a los siete años, ella quiso un hijo conmigo…, y yo no: motivo de ruptura segura.

¿Y hoy, qué tal anda?
Tengo amor, aunque sin vivir en pareja.

¿Mejor solo que mal acompañado?
Sí…, ¡pero casi todo el mundo prefiere mal acompañado! Solemos preferir algún vínculo…, ¡aunque sea de mal amor!

¿Qué hacer para tener buen amor?
Hay cuatro etapas. Primera, enamoramiento: “Me mueves mucho…, pero te veo poco”. Segunda, relación: “Ya te veo mejor, ¡y aun así te elijo para caminar juntos!”.

Tercera. Compromiso: “Estamos creando algo más importante que nuestras familias de origen y parejas anteriores”.

¿Y cuarta?
Entrega: “¡Te quiero a ti y a lo que a ti te dirige!”. Este es ya un amor muy desarrollado…

¿Por qué?
Es el deseo espontáneo de que el otro sea feliz. ¡Eres feliz en la plenitud del otro!

Palabras mayores, ¿no?
¡Sí! Entre tanto, importa que sepamos esto: nadie, ¡nadie!, puede hacerte feliz. Y que nadie, ¡nadie!, puede hacerte infeliz.

¿Entonces…?TU FELICIDAD SÓLO DEPENDE DE TU CONEXIÓN ÍNTIMA CON TU SER INTERIOR.

¿Y de qué depende esa conexión?
De estar en paz con tus figuras paternas y familiares para no cargar con nudos… que luego pretenderás ventilar en la pareja, y de la conexión transpersonal o transcendente.

¿Eso pasa?
Una pareja no son dos personas: son dos sistemas familiares que se encuentran.

¿Qué coste y beneficio tiene la pareja?“¿Es mejor casarse o permanecer soltero?”, le preguntaron a Sócrates, que respondió: “Cásate. Si te va bien, serás un poco feliz. Y si te va mal…, ¡serás filósofo!”.

Deme algún ejemplo de mal amor.“Sin ti no podría vivir”, le decimos a nuestra pareja, como si fuésemos niños. ¡Mal amor! Buen amor: “Sin ti también me iría bien”…pero como adulto, elijo estar contigo. “Te quiero por ti mismo”, decimos, ¡y no es bueno!: el buen amor consiste en “te quiero… a pesar de ti mismo”, es decir, el buen amor acepta la sombras del otro, acoge y lima las asperezas de los egos que se encuentran.

Siga, siga…“Quiero pareja”: ¡mal amor! Abandona la demanda… ¡actúa!: Mejor me preparo para ser pareja. Encuentra tu modo de ser buen compañero…, y lo demás ya vendrá solo.

¿Algo muy intenso y emocional?
¡No! Esas turbulencias empobrecen y desvitalizan, responden a heridas infantiles y viejos anhelos no colmados. Hay que verlo y trabajarlo para que no bloquee la relación,  poder superarlo, que la relación pueda fluir. Si la persona se da cuenta y evita trasladarlo al  otro o al menos lo reconoce cuando pasa, hay opción.

Toda pareja es una relación de poder.
¡No! Es cooperar, es que uno y uno sean más que dos. Mal amor: “Te lo doy todo”. ¿Por qué?
Dar mucho puede originar en el otro un sentimiento de deuda, y empequeñecerlo. Ya no hay igualdad. ¡Da lo que el otro pueda devolver sin que tenga que perder la dignidad!

¿Y si una parte pide: “Dame más”?Puede que esté anclada en un guión de insatisfacción que se nutre de demanda: le des lo que le des, ¡será siempre insuficiente!

Otro ejemplo de mal amor.Poner a tus padres o a tus hijos por delante de tu pareja. El buen amor es: “¡Primero nosotros!, antes que nuestras familias de origen y que nuestros hijos en común”.

Otro ejemplo de buen amor.
Reír y llorar juntos ante cualquier adversidad: muertes, abortos, ruinas…

Qué difícil que la pareja dure, ¿no?
Pues que dure lo que dure: entrar en el amor de pareja significa también hacerse candidato al dolor de su eventual final. ¿Cuánto dura de promedio una pareja?
Podemos esperar entre tres y cuatro parejas a lo largo de nuestra vida…, ¡con el consiguiente estrés emocional! Cada final nos enseña…

Regale un último consejo para fomentar el buen amor en una pareja.

No deis por hecho que conocéis a vuestra pareja. Miradla cada día de nuevo como si fuera nueva, y veréis lo que no veíais. Nos relacionamos con la imagen que nos hemos hecho del otro, pero… ¿es el otro así hoy?

Conclusión amorosa.
Lo dicho: solemos reclamar al otro: “Hazme feliz”, pero el buen amor consiste en sentir el deseo espontáneo de que el otro sea feliz.

LA FELICIDAD ESTA DENTRO DE UNO, NO AL LADO DE OTRO (JOHN LENNON)

 

Mark Manson hace esta lista de tendencias más comunes que se dan en las relaciones de pareja y que muchas piensan que son normales siendo tóxicas. Y sus alternativas para corregirlas.

1. Si ambas personas en la relación se culpan por problemas pasados de la relación, se convierte en “el tablero de puntuación de la relación”. Pasa a ser una batalla por ver quién ha cometido más errores en los últimos meses o años y, quién le debe al otro más.
Hiciste tal cosa en el pasado y esto ha arruinado tu vida desde entonces. ¿Por qué? Porque lo guardo y te lo recuerdo con frecuencia. Es tóxico porque el tablero de puntuación sigue creciendo porque uno o ambos sigue sacando a colación los errores del pasado para justificar los del presente, como carta blanca para actuar como quiera en el presente, incluso con maltrato a algún nivel. Esto es terrible por partida doble. No sólo estás desviando la atención del asunto actual sino que además recurres a culpas y amarguras del pasado para manipular a tu pareja haciéndola sentir mal en el presente.
Qué hacer: enfréntate a los problemas uno a uno a menos que estén efectivamente ligados entre sí. No saques lo del pasado a colación.
Debes aceptar que si decides estar con ese alguien especial también decides estar con todas sus acciones y comportamientos del pasado. Si no aceptas esto último entonces no estás aceptando a ese alguien.

2. Lanzar indirectas y otras conductas pasivo-agresivas: En vez de decirte directamente qué desea o qué está pensando, tu pareja supone que tu debes saberlo. En vez de decir de una vez qué te está molestando buscas formas sutiles y pequeñas para molestar a tu pareja para que luego sientas que tu enojo está justificado. Es tóxico porque pone en evidencia que no se comunican abiertamente. Una persona no tiene motivos para ser pasivo-agresivo si se siente segura expresando cualquier inseguridad o dificultad que tenga en la relación. Del mismo modo nunca se verá en la necesidad de lanzar indirectas si siente que no será condenado por expresar lo que siente.
Qué deberías hacer: manifestar abiertamente tus deseos y sentimientos con respeto y en primera persona. Y dejar en claro que la otra persona no está obligada a compartirlos.

3. Tener a la relación como rehén: Cuando una persona tiene una simple crítica o queja y chantajea a la otra amenazándola con la estabilidad de la relación. Por ejemplo, si alguien siente que has sido fría con él, en vez de decir “siento a que a veces eres fría”, dice “no puedo estar con alguien que es fría conmigo todo el tiempo”. Es tóxico porque es chantaje emocional y crea toneladas de problemas innecesarios. Cualquier detallito en la relación termina en una crisis del compromiso. Es crucial para ambas personas en una relación el saber que los pensamientos y sentimientos negativos pueden ser comunicados al otro con total seguridad sin la necesidad de amenazar a la relación misma. De otro modo la gente reprimirá sus verdaderos pensamientos y sentimientos lo que llevará a un ambiente de desconfianza y manipulación.
Qué deberías hacer: está bien enojarse con tu pareja o que no te guste algo de él o ella. Eso se llama “ser un humano normal”. Pero debes entender que comprometerse con una persona y que siempre te guste todo de ella no son lo mismo. Puedes estar comprometido con alguien y simplemente no gustarte todo sobre ese alguien. Uno puede estar muy dedicado al ser que ama y enojarse o molestarse con él/ella a veces. Por el contrario los miembros de una relación que son capaces de comunicarse y retroalimentarse incluso con observaciones constructivas, sin juicios despectivos ni chantajes, fortalecerán su compromiso con el otro.

4. Culpar a tu pareja por tus propias emociones: Digamos que estás teniendo un pésimo día y tu compañero no está siendo particularmente empático ni te está apoyando mucho. El ha tenido lo suyo. Se distrae cuando lo abrazas. Lo único que quieres es recostarte con él y ver una película pero él ya tiene planes para salir con sus amigos. Así que te enojas con tu pareja por ser tan insensible y cruel contigo. Has tenido un día terrible y él no ha hecho nada al respecto. Es tóxico porque culpar a nuestras parejas por nuestras emociones es una forma sutil de ser egoístas y un clásico ejemplo de alguien que no sabe mantener sus límites personales. Cuando sientas un precedente de que tu pareja es responsable por cómo te sientes siempre (y viceversa) se desarrollará una tendencia a la co-dependencia. Cuando alguien comienza a molestarse todos los deseos personales se tiran a la basura porque ahora es tu responsabilidad hacer sentir mejor a la otra persona. El mayor problema de desarrollar esta tendencia a la co-dependencia es que produce resentimiento. Qué hacer: sé responsable por tus propias emociones así como tu pareja debe serlo por las suyas. Hay una diferencia sutil pero importante entre apoyar a tu compañero sentimental y estar obligada por sus necesidades emocionales. Cualquier sacrificio debiese hacerse como una decisión autónoma y no como una obligación. En el momento en que los integrantes de una relación se sienten culpables por el ánimo y los cambios de humor del otro sentirán la necesidad de esconder sus sentimientos reales y manipular a su contraparte.

5. Afrontar los problemas. ¿La confianza se perdió? Conversar sobre lo que se necesita para reconstruirla. ¿Alguno se siente ignorado o no apreciado? Tratar sobre qué formas en que pueden volver a sentirse amados. ¡Comuníquense! pero con atención e igualdad de trato. Respeto al otro, y escucha real. Poniendo ambas partes. Previamente cada  uno ha de revisar su propia actuación con verdadera atención y reconocimiento. Hablar en primera persona, reconocer al otro y empatizar con su situación. Llegar a acuerdos con conciencia y amor.

Comentario de Noemi Lázaro:

Lo que llamamos amor es realmente un espectro completo de relaciones abarcando desde la tierra al cielo. En el nivel más terreno, el amor es atracción sexual. Muchos de nosotros nos quedamos estancados aquí, porque nuestros condicionamientos han oprimido nuestra sexualidad con todo tipo de expectativas y represiones. Actualmente, el mayor problema con el amor sexual es que nunca termina. Únicamente si podemos aceptar este hecho podemos disfrutarlo por lo que es; darle la bienvenida cuando ocurre y decirle adiós cuando ya no está. Entonces, a medida que maduramos, podemos empezar a experimentar el amor que está más allá de la sexualidad y que rinde honor al otro. Empezamos a entender que nuestra pareja a menudo funciona como un espejoreflejando aspectos desconocidos de nuestro ser más profundo y dándonos apoyo para que nos volvamos un todo.

Este amor está basado en la libertad, no en la expectación o en la necesidad. Sus alas nos llevan cada vez más y más alto hacia el amor universal que lo experimenta todo como una unidad.

Buda ha definido la compasión como “amor más meditación”. Cuando tu amor no es únicamente deseo por el otro, cuando tu amor no es únicamente una necesidad, cuando tu amor es un compartir, cuando tu amor no es el de un mendigo sino el de un emperador, cuando tu amor no pide nada a cambio sino que está dispuesto a dar, a dar por el simple gozo de dar, entonces añádele meditación y se liberará una fragancia pura. Esto es compasión; la compasión es el fenómeno más elevado.

El amor no es una relación. El amor es un estado; no tiene nada que ver con nadie más. Uno es amor. ¿Quién puede ser amor? Evidentemente, si no eres consciente de quién eres, no podrás ser amor. Serás miedo. El miedo es exactamente lo contrario del amor. Recuerda que el odio no es lo contrario del amor, como la gente piensa. El odio es amor al revés, no es lo contrario del amor. Lo contrario del amor realmente es el miedo. Con el amor te expandes, con el miedo te encoges. Con el miedo te cierras, con el amor te abres. Con el miedo dudas, con el amor confías. Con el amor desapareces; se desvanece la cuestión de la soledad. Si no existes, ¿cómo te puedes sentir solo? Entonces, estos árboles, los pájaros, las nubes, el sol y las estrellas están dentro de ti. El amor es cuando conoces tu cielo interno.

No hay mayor religión que el amor. Medita, baila, canta y profundiza más en ti mismo. Escucha a los pájaros más atentamente. Mira las flores con asombro, con admiración. No tengas miedo, la existencia no es tu enemigo. La existencia te cuida, la existencia está dispuesta a apoyarte de todas las formas posibles. Confía y empezarás a sentir un considerable aumento de energía. Esa energía es amor. Esa energía quiere bendecir a toda la existencia, porque cuando estás en esa energía te sientes bendecido. Y cuando uno se siente bendecido, ¿qué otra cosa puede hacer sino bendecir a toda la existencia?

El amor es un profundo deseo de bendecir a toda la existencia. (Ocean)

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