LOS EFECTOS DEL SILENCIO PARA EL CEREBRO Y LA SALUD, para la vida…

Michel Le Van Quyen,  neurocientífico, ha comprobado que el silencio regenera el cerebro. Sabemos que ese silencio cerebral le permite regenerarse. Es esencial para la crea­tividad, la memoria y la construcción de uno mismo. El silencio hace que se reproduzcan las neuronas. Sabemos que dos minutos de silencio bastan para disminuir la presión arterial y el ritmo cardiaco.

El silencio también debe ser interior. Conviene cerrar los ojos e ir hacia dentro. Cerrar los ojos ralentiza las ondas cerebrales. Parpadeamos no sólo para humidificar los ojos sino también para que nuestro cerebro descanse. De hecho, según varios estudios, si quiere percibir mejor las emociones de alguien, cierre los ojos y concéntrese en su voz. La práctica del silencio de la meditación evita cavilaciones negativas.

La conciencia en la respiración es un camino hacia el silencio. Sesiones diarias de respiración profunda dan lugar a una desaceleración de la frecuencia cardíaca, disminución de la presión arterial, descenso de la tasa de cortisol, y el sistema inmunitario se ve reforzado. En esa situación de calma y de bienestar el corazón produce un ritmo especial capaz de sincronizar otros sistemas fisiológicos como las ondas cerebrales, la presión sanguínea, la digestión y el sistema inmunitario. Hay que aprender a detenerse y respirar.

En un experimento se pidió a los participantes que se mantuvieran quince minutos sin hacer nada, la única posibilidad de distracción era darse descargas eléctricas voluntarias. El 67% de los hombres y el 25% de las mujeres prefirieron sufrir antes que estar tranquilos en silencio.

“Toda la desgracia de los hombres viene de no saber permanecer en reposo en una habitación”  (Pascal)

Vivimos en un mundo regido por la economía de la atención: sugerencias, distracciones, bombardeo de información, continuas interrupciones en el trabajo…, eso provoca sobrecarga cognitiva, agota al cerebro. Cuando la presión es excesiva, el cerebro se desconecta, se bloquea, por eso hay quien se queda en blanco ante un examen.

El ruido mata. El ruido que percibimos dispara la secreción de hormonas que ponen al cerebro en estado de alerta. El ruido auditivo tiene un efecto nefasto sobre el sistema inmunológico y el sistema cardiovascular. Según el informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente el efecto del ruido mata a 10.000 personas al año. Se ha demostrado una relación entre la exposición al ruido, el descenso del rendimiento escolar y el aumento del riesgo de dislexia. El ruido es una grave agresión para nuestro rendimiento cognitivo.

Sabemos que los pacientes se recuperan mejor, más rápido y utilizando menos analgésicos si su habitación tiene vistas a un paisaje natural. También que la naturaleza, pasear por el bosque potencia el sistema inmune.

 

EL SILENCIO ES NECESARIO PARA EL CEREBRO

“El ruido innecesario es la falta de atención más cruel que se le puede infligir a una persona, ya esté sana o enferma”.   (Florence Nightingale, mujer extraordinaria precursora de la enfermería moderna)

Casi dos siglos más tarde, la ciencia ha confirmado que nuestro cerebro necesita el silencio casi tanto como nuestros pulmones el oxígeno. El silencio contribuye a regenerar el cerebro.

“Nada fortifica tanto las almas como el silencio”. – Jacinto Benavente

El silencio tiene un impacto enorme en el cerebro. Científicos comprobaron que en el cerebro de los ratones que se quedaban en silencio durante dos horas cada día crecían nuevas células en el hipocampo, la región del cerebro relacionada con la memoria, las emociones y el aprendizaje. Constataron que esas nuevas células eran capaces de diferenciarse e integrarse en el sistema nervioso central para cumplir diferentes funciones. Por tanto, reservar tiempo al día para estar en completo silencio podría ser muy beneficioso para nuestro cerebro, ayudándonos a conservar la memoria y a ser más flexibles ante los cambios.

El silencio permite que el cerebro le dé sentido a la información: Nuestro cerebro tiene una “red por defecto” que se activa cuando estamos descansando. Esa red se encarga de evaluar las situaciones e información a la que nos hemos expuesto a lo largo del día y las integra en nuestra memoria o las descarta si son irrelevantes. Esa red funciona reclutando una serie de regiones del cerebro, que son las encargadas de seguir trabajando por debajo del nivel de la conciencia. También es la principal responsable de los destellos de genialidad ya que se encarga de ir atando cabos y buscar soluciones a los problemas. Investigadores de la Universidad de Harvard descubrieron que esa red se activa de forma especial cuando reflexionamos sobre nosotros mismos. Apreciaron que la red por defecto se activa cuando estamos en silencio y con los ojos cerrados ya que los estímulos del medio tienden a apagarla.

El silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes”. – Thomas Carlyle

 

El silencio es el mejor antídoto contra el estrés

 

Las ondas del sonido provocan vibraciones en los pequeños huesos del oído, los cuales transmiten el movimiento a la cóclea, donde esas vibraciones se convierten en señales eléctricas que llegan hasta el cerebro. El problema radica en que nuestro cuerpo está programado para reaccionar de manera inmediata ante esas señales, incluso en medio de un sueño profundo. Por eso, el ruido provoca una activación de la amígdala, la cual responde estimulando la producción de hormonas como la adrenalina y el cortisol, que incrementan nuestro nivel de estrés. No es extraño que un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cornell haya descubierto que los niños que viven en zonas cercanas a los aeropuertos, donde hay mucho ruido, son más vulnerables al estrés. De hecho, estos niños tenían una presión arterial más alta y niveles más elevados de cortisol. El silencio tiene el efecto opuesto en nuestro cerebro.

Mientras el ruido causa tensión y estrés, el silencio tiene un efecto sanador y relajante. Así lo comprobaron investigadores de la Universidad de Pavia, quienes descubrieron que: “tan solo unos minutos en silencio absoluto son más beneficiosos que escuchar música relajante y provocan una mayor disminución de la presión sanguínea.”

 


 

“La mente silenciosa encuentra la armonía de todas las cosas. Esa armonía siempre anhelada que se busca en vano en las imágenes sensoriales. Es la belleza perfecta, la que nunca hemos visto pero adivinamos que existe a través de los signos, las formas y los movimientos de todas las cosas. Esa belleza está ahí y la encontramos por primera vez en el silencio. El equilibrio que da sentido a todos los contrastes y las contradicciones, a todos los cambios, es el estado natural del silencio. Como si el universo en infinitos trozos separado y esparcido en todas direcciones, se reencontrara en la belleza gozosa de la Unidad. Como si aquello tan valioso que estaba perdido entre el caos incontable de múltiples realidades revelara de pronto la clave secreta de mi existencia única. Así es el silencio creador. Aprender a escucharlo es aprender a descubrir la vida como creación constante”.                                     (Consuelo Martín El silencio creador)

 

La mayoría de las personas huye de la soledad y del silencio. La ignorancia es mala consejera. Muchos de los estados estresantes en este mundo agitado y convulso mejorarían con una práctica de silencio. El silencio es el gran transformador. Las fuerzas del ser profundo de cada uno de nosotros están a nuestro servicio en el interior silencioso de nuestra alma. Esas fuerzas tienen el poder de armonizar la mente alborotada y crispada. La astrofísica nos dice que, en los agujeros negros del espacio, que son vacío puro, energía pura sin materia, están contenidas energías suficientes para formar cientos y miles de estrellas. En el vacío de tu ser, plenitud de luz y vida, el silencio interior, tu silencio te transformará día a día.   (Darío Lostado)

 

Saber que uno es prisionero de su mente, que vive en un mundo imaginario de su propia creación, ese es el amanecer de la sabiduría. La presencia es acción. El silencio no es inactivo. La flor llena el espacio con su perfume, la vela, con su luz. No hacen nada y sin embargo, su simple presencia lo cambia todo. Su propia presencia es acción. El ruido de la vida produce las contradicciones. El silencio es una música inteligente, callada sí, pero no muda. La realidad se descubre haciendo el silencio de las apariencias. Mi maestro  me decía algo y entonces me aconsejaba: «Ahora manténte tranquilo. No continúes rumiando todo el tiempo. Basta. Sé silencioso».   (Nisargadatta)

 

Hay silencios parlantes  y hay silencios vacíos   (Daniel Ben Rafael Stawsky)

 

El silencio es también el silencio del ego.    (P. Molloni)

 

El mayor romance posible en la vida es descubrir esta eterna realidad en medio del constante cambio. Una vez uno ha experimentado esto, uno se ve a sí mismo en todo lo que vive, uno reconoce todo lo vivo como su propia vida, los intereses de todo el mundo como los suyos.

Uno ya no está atado a los hábitos del pasado, ya no se influencia por los deseos del futuro. Uno reside y disfruta cada momento presente completamente. No hay más grande romance en esta vida que la aventura del entendimiento.“  — Meher Baba

 

En nuestros retiros compartimos silencio y también en el Taller de Meditación de los miércoles.

 

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